Hubo 4 familias damnificadas. Un hombre perdió su vivienda, su taller de bicicletas y su gallinero.
Los incendios de pasturas que se multiplicaron con el viento Zonda tuvieron su secuela más dramática en Angaco, donde las llamas destruyeron por completo una vivienda, con un taller de bicicletas y una gallinero incluido, y provocaron daños en otras tres viviendas. A raíz del feroz incendio cuatro familias pasaron la madrugada de ayer a la intemperie, dado que continuaba el peligro por el fuego.
De la treintena de incendios que hubo en distintos departamentos de la provincia, el más perjudicial fue el desatado el sábado a la tarde en los pastizales y las palmeras situados alrededor de la ex Bodega Castro Hnos en las calles Aguilera y Nueva España, en La Cañada, Angaco. El fuego comenzó en la siesta y lo apagaron en dos ocasiones. Sin embargo, cerca de las cero hora del domingo volvió a avivarse con más fuerza y llegó hasta las casas. ‘Miré por la ventana y las llamas ya estaban en el fondo. Después agarraron el techo’, relató María Pérez, quien sacó a sus dos hijos y empezó a retirar los muebles. En su caso, el fuego destruyó el baño y una habitación de su vivienda. Algo similar sucedió con sus vecinos. A Oscar Varas y a su mujer se les quemó un dormitorio de la casa. A Oscar Beltrán, a su esposa y sus 5 hijos se les incendió parte de dos habitaciones y el comedor. Ellos perdieron algunos muebles y artefactos, pero salvaron gran parte de sus pertenencias; no así Alfredo Gil (58), otro de los habitantes de ese lugar, que perdió literalmente todo: las llamas arrasaron primero con sus 5 gallinas, sus 8 gallos de riña y sus 2 catas. Después, consumieron los cinco ambientes de su casa. ‘Perdí la heladera, el televisor, mis muebles y hasta la ropa. Ni el documento salvé. Me quede con lo tengo puesto’, decía este pintor y bicicletero. Y es que se le quemó hasta el taller de bicicletas, donde tenía 10 rodados para reparar.
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