Nadie en su sano juicio podría negar que los sucesos ocurridos en Andalgalá son de extrema gravedad. A más de 48 horas de finalizada una jornada de singular violencia en la que hubo serios enfrentamientos entre vecinos "pro-mineros" y "anti-mineros", "ambientalistas" y "autoconvocados" y efectivos policiales embarcados en ejecutar una represión que ha sido calificada de "feroz", "excesiva" o "indiscriminada".
Nadie quiere dar el brazo a torcer. Cada cual considera estar en posesión de "la verdad absoluta" y tener toda la razón del mundo motivos éstos –según parece-, que ameritan insultar, agredir y descalificar a quienes piensan u opinan distinto.
Tal vez nadie advierte que "la verdad" puede parecerse a una moneda; tiene dos caras totalmente distintas integrando un único elemento revestido de valor monetario o numismático.
Vinculado a un coleccionista siempre me ha llamado la atención una moneda inglesa en la que aparece la efigie de la reina Isabel II cuando era joven pero .para mi gusto nada bonita. Si me dieran a elegir una efigie de mujer para una moneda a lo mejor elegiría a Ximena Capristo a falta de alguien que además de merecimientos fuera estéticamente admisible. Pero es lo que hay y la reina circula de mano en mano de sus súbditos adornada de una juventud eternizada en el metal de una chirola.
¿Existe una moneda en Andalgalá con dos caras diferentes? Si escuchamos las declaraciones de funcionarios, integrantes de los sectores en pugna y ocasionales "opinólogos" percibiremos por momentos la sensación de lo que habrá sido la Babel de la cual sabemos por las páginas de la Biblia: todos hablan y vociferan pero "la gente" no entiende nada. Pero es la que recibe los bastonazos policiales, los cadenazos y los gases lacrimógenos todo aderezado con balas de goma.
Nadie atina a organizar reuniones destinadas a esclarecer todo lo relacionado con la actividad minera, sus pro y sus contras, los porqué y los cómo en un ámbito de civilizada sensatez que ambicione cosechar un esclarecimiento suficiente como para cesar en los enfrentamientos y ponerse todos a trabajar en procura del desarrollo, el progreso y esa paz social que se halla muy cerca de un precipicio al cual no debe caer.
Como es habitual, en estas ultimas horas se ha salido a la caza de culpables, de responsables, de todo individuo, organismo o institución apta para cargarle las culpas de los lamentables sucesos ocurridos. En estos menesteres se advierte un singular dinamismo y hasta una llamativa habilidad.
Y no hay líderes visibles pese a los esfuerzos de algunos por convertirse en tales. Es que la gente se ha vuelto muy desconfiada como consecuencia de plurales falacias, corruptelas y frustraciones de toda índole. Al parecer, no se advierte la existencia de alguien capacitado para pararse en una tribuna y ser escuchado educadamente, sin rechiflas ni befas insultantes.
Si existe "la moneda"! en Andalgalá está extraviada, entreverada con grandes cantidades de incomprensión, ignorancia y violencia instaladas en ese verdadero "Cambalache" en que se ha convertido casi toda la provincia. Será muy difícil poder observar - con detenimiento, paciencia, buena voluntad y "buena onda"-, sus dos caras, su peso, sus medidas y su valore monetario y numismático.
La gran pregunta: ¿Qué se puede hacer para poner fin a esta situación que solo brinda perjuicios generalizados? ¿No hay ninguna persona apta para "moderar" ocasionales reuniones destinadas a que cada sector pueda ser correctamente escuchado en la exposición de sus ideas?
Es obvio que -como suele ocurrir con frecuencia-, no estamos suficientemente interiorizados "in totum" de lo vinculado con la minería.
Nos afecta un considerable porcentaje de ignorancia pese a lo cual hablamos, gesticulamos, opinamos, adoptamos poses de "sabelotodo" y cometemos yerros mayúsculos. Sin perjuicio de advertir un silencio preocupante por parte de quienes deberían pronunciar la palabra tranquilizadora de los ánimos y orientadora de acciones positivas.
Al parecer, ha de ser ése el gran desafío de los catamarqueños en general: generar un ámbito de intercambio y suministro de conocimientos relacionados con la minería en general y la que motiva estos enfrentamientos en particular. De los beneficios que brinda el diálogo civilizado y constructivo abundan los ejemplos en el mundo. ¿Nos condenaremos a ser la excepción de la regla?
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