“Charo” Paez y su esposo, Ricardo Beale, sufrieron una feroz golpiza en la madrugada del sábado en la zona del Cantadero. Les robaron dinero, electrodomésticos y un Ford Falcón. “Solo pedía que no degüellen al gringo”, relató la mujer.
La protagonista del aberrante hecho “Charo” Paez comentó como ocurrió todo. “Nosotros fuimos a pasar una noche tranquilos, llegamos a la 9 de la noche y empezamos a escuchar la perra que ladraba, mi marido salió a ver qué pasaba, cuando le pegan por la espalda”.
“Yo sentía que decía ´me matan, metan´ salgo con un palo y una persona me tira al suelo, me saca la zapatillas y me ata las manos, yo gritaba, el otro le decía que la ´degüellen´. Ahí mi marido le pregunta que quiere y le dicen plata”, continuo la mujer.
“Tengo 100 pesos nada más, me llevan a la casa, me saca los 100 pesos, y ahí me dice que me calle o que me degollaban. El gringo – por su marido - gritaba por el dolor y más le pegaban”.
“Charo” fue ataca y la arrojaron bajo una mesa, cerca donde estaba la perra. “La perra solo me lamia la sangre y me dicen que me la van a quemar, yo les dice que no”, afirmó.
“Intentan rociarle al gringo y no sé en qué momento se llevan todos en un Ford Falcon”. Charo y Ricardo estaban atacados con cables, la mujer aseguró que los mismos “estaban electrificados”.
“En un momento mi marido logró desatarse el cable. Tenía un dolor peor que una operación sin anestesia. Mi marida me decía: Charo me muero, me muero”, continuo.
Charo camina unos 400 metros junto a su perra y pide auxilios a los vecinos, quienes rápidamente logran llamar a la policía.
Ricardo Beale es uno de los ancianos ferozmente atacados en El Cantadero. Relató en Radio Fénix el crudo momento que le tocó vivir junto a su esposa, luego que delincuentes los apalearan, amenazaran con quemarlos vivos y amordazarlos, robándoles sus pertenencias.
Beale sostuvo que en 22 años de residir en esa vivienda "nunca nos ha pasado".
Aseguró que el robo "fue planificado" y que no fue gente de El Cantadero.
"Estaba soltando al perro porque siempre ladra cuando entran animales a mi casa. Fui a buscar la linterna, cuando asomé la cabeza, me dieron con un garrotazo. Comencé a pelear por muy poco tiempo, lo logré lastimar, pero salió un segundo y entre dos ya no puedo porque tengo 75 años", relató.
Luego, lo siguieron golpeando para sustraerle dinero. "Decidieron que no había más plata y se fueron".
"Había una mujer que los mandaba", recordó el anciano, y sostuvo que "los mandaba a degollarnos y los llantos de mi mujer los pararon".
Se robaron herramientas de trabajo, LCD, televisores, entre otros bienes de la familia.
"Estuvimos 20 minutos hasta que logré zafarme de las ataduras", dijo.
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