Un insólito incidente se registró ayer a la madrugada en un geriátrico privado de nuestra ciudad ubicado en la calle Balcarce 170.
Personal de la Secretaría de Bienestar Social de la Municipalidad de Chivilcoy informó a este medio que el geriátrico había sido intimado en el mes de diciembre del año pasado a realizar diversas modificaciones en el edificio y dar cumplimiento a algunos de los ítems que la ordenanza exige para la actividad y que al no cumplirse, sumado a este hecho, se podría llegar a clausurar. En tanto, LA RAZON tomó contacto con la propietaria, quien aseguró que está buscando un nuevo lugar para poder mudarse pero que las personas que viven en ese lugar están bien asistidas, testimonio que fue corroborado por algunas de las mujeres de avanzada edad que están alojadas en dicho geriátrico.
La mujer que protagonizó este hecho es Ana María Carmen Rojo Arguedas, quien también habló con LA RAZON, manifestando las razones que motivaron su fuga del geriátrico. “En realidad lo hice para que se sepa que no quiero estar más aquí, quiero irme a mi casa”, dijo.
“Yo quería irme y nadie me escuchaba. Ahora parece que sí lo hicieron”
Ana María Carmen Rojo Arguedas es la anciana que saltó el tapial y se escapó del geriátrico de la calle Balcarce 170. LA RAZON pudo entrevistarla en el interior de este instituto privado, y conoció las razones de esta acción: “Lo hice porque no quería estar más acá y mi hijo no me quería sacar. Decidí salir por mi cuenta a ver si alguien me escuchaba. Nadie me quería escuchar, hablé con varias personas y ninguna me llevaba el apunte”.
Luego reconoció: “Mal no estoy en este lugar pero no me gusta estar encerrada, a mí me gusta trabajar, me gusta estar en mi quinta trabajando desde las 6 de la mañana hasta las 9 de la noche. Riego a mano, con el bastón y un baldecito”.
¿Cómo hizo para saltar el tapial?
Había una escalerita, pasé aunque me raspé un poquito. Luego llamé para que vinieran los bomberos. También vino la policía porque estaba en propiedad privada. Pero yo no quería salir hasta que viniera una asistente social o alguien que me entendiera. Luego vino un doctor y me terminaron convenciendo de que me tenían que tomar la presión y realizar otros estudios en el geriátrico y así me hicieron volver.
Pero Ud. quiere volver a su casa...
Sí, quiero irme a mi casa. Le dije a mi hijo que me dejara morir tranquila en mi casa, porque yo no quiero ir a ningún otro lado. La casa no será muy linda pero para mí alcanza, que está a una cuadra y media del asfalto.
La abuela relató que llegó a la Argentina hace 56 años, proveniente de la provincia española del territorio vasco de Guipuzcoa, aunque dijo ser de origen castellana. Dice haber perdido gran parte de su visión pero que igual puede trabajar en huerta. “Apenas veo y tengo que ir tocando la acelga para ver cuál es la mejor”.
Dra. Laura Ramírez
“Había sido intimado en diciembre. Ahora es probable que tengamos que cerrarlo”
En tanto, aproximadamente a las 10 de la mañana, arribó al geriátrico, un equipo de la Secretaría de Bienestar Social compuesto por la Dra. Laura Ramírez, la licencia en trabajo social, Laura Reyna y una enfermera, quienes en primer lugar constataron el estado de salud de la mujer y luego realizaron una inspección del lugar.
A la salida, la Dra. Ramírez informó sobre las acciones previas que el Municipio realizó en el geriátrico y qué tipo de medidas se podrían llegar a adoptar. La profesional indicó que la propietaria del lugar ya había sido intimada en el mes de diciembre “para que mejore un montón de cosas y corrija otras. Se le dio un mes de plazo. La propietaria plantea que está buscando una nueva casa, pero ahora pasó esto”.
¿Qué debía corregir o cumplir?
Debía realizar algunas refacciones, regularizar la cuestión del personal y contar con la libreta sanitaria.
¿Cuenta con director médico?
Sí, lo incorporó poco después de la intimación. Las personas que viven aquí están bien evaluadas médicamente, pero el problema es el control. No puede ser que una abuela salga al patio, agarre una escalera, salte la pared y la serena no se de cuenta.
¿Habló con la anciana que se escapó?
Sí. Tiene problemas psiquiátricos pero lo que informa es bastante coherente y no creo que obedezca a dicho problema. Ella dice que no le dan bien de comer, que le dan huesitos de pollo, pero fundamentalmente, que no quiere estar más acá. Pedía por su hijo y que se ocupe de esta situación. Aparentemente la han llevado a varios lados, pero la abuela tiene sus derechos, como ella misma lo dice. Manifiesta que hizo todo esto para que alguien la escuchara.
¿Sufrió alguna lesión al escapar?
Afortunadamente no.
¿Qué va a pasar con el geriátrico?
Vamos a hablar con Gastón Zaccardi (secretario de Bienestar Social) y mi informe se inclinaría por cerrarlo, porque ya hemos dado un montón de plazos. La carpeta de este geriátrico ha sido enviada al Ministerio de Salud de la Provincia, están al tanto de todo, por lo tanto, esto va más allá de si se espera o no, porque los abuelos están involucrados y es una cuestión de salud.
Además, no tiene ventiladores ni aire acondicionado. Se debe recordar que es un instituto privado, es un comercio, por lo tanto, debe cumplir con los requisitos exigidos sino hay que cerrarlo. Hemos tenido muy buena voluntad siempre cuidando a los abuelos, pero esto ya escapa a eso.
¿Cuántos abuelos viven aquí?
Unos 18 aproximadamente, aunque algunos ya se han ido.
¿Qué va a pasar con la abuela que se escapó?
Ella manifestó que quiere irse. Vamos a hablar con el hijo y la hija, para ver qué conducta ellos van a tomar.

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