Analizan otra suba de impuestos en Entre Ríos: Afectaría el Inmobiliario Subrural

Analizan otra suba de impuestos en Entre Ríos: Afectaría el Inmobiliario Subrural
El titular de la Administradora Tributaria de Entre Ríos confirmó que se estudia modificar la escala de alícuota para el impuesto de lotes ubicados en los ejidos de las ciudades. En algunos casos aportan $2 mensuales por hectárea.
“Lo que puedo confirmar hoy por hoy es que hay un atraso notorio, que se hace necesaria una regularización, y que vemos la necesidad de referir estas plantas con -respecto a un parámetro más justo y que tenga a su vez un enganche en virtud de la zona agroecológica lindante”. Con estas palabras, el titular de la Administradora Tributaria de Entre Ríos (ATER), Marcelo Casaretto, evitó confirmar fechas y plazos para la modificación del Impuesto Inmobiliario Subrural. Pero ratificó la posibilidad de esta medida que llevó a consultarlo. Desde el ente recaudador provincial estudian por estos días modificar la escala para establecer la alícuota de lo que se conoce como planta 4 y 5, es decir lotes ubicados en los ejidos de las ciudades entrerrianas. Estas partidas representan un 3% del total y desde hace años, aseguran, no fueron ajustadas. Si se proyecta la modificación que ya tuvo el Impuesto Inmobiliario Rural o el Urbano, se podría inferir que en promedio debería sufrir un aumento promedio del 800%.

De hecho, en ATER consideran impropio que durante muchos años se vino acomodando el Inmobiliario Urbano –con el argumento que las propiedades se habían revalorizado notablemente–, y en el último tiempo sucedió lo mismo con el Inmobiliario Rural, sin que el Subrural se haya modificado. Es por esto que se analiza una estrategia que tendría, a priori, el visto bueno del Ejecutivo provincial. Si se da aprueba la modificación sobre este rubro tributario y si aplicara un indicador promedio a la facturación, la ATER pasaría de recaudar $19 millones anuales a unos $90 millones.

Desde el punto de vista fiscal, estos lotes del ejido son establecidos por ley provincial y modificados por las distintas municipalidades. Existen cinco tramos, donde los más caros se ubican conforme más cerca estén del centro urbano, a los que también se les aplica un indicador denominado “coeficiente de corrección”, que está vinculado a la zona agroecológica y la productividad del lote.

Las fuentes consultadas en la ATER aseguraron que es casi inminente la decisión, y que se tienen un modelo tomado de una ciudad del centro de la provincia que exhibe, blanco sobre negro, la inequidad y el atraso de la materia, publica El Diario.

Por ejemplo, un señor X posee un lote de 29 hectáreas en el ejido de esa ciudad. Es categoría 1, por lo que está ubicado en la zona agroecológica más apta. Tiene mejoras denunciadas por $2.130 y el avalúo fiscal alcanza –increíblemente– al valor de $47.089,84. Este señor X paga por este terreno de 29 hectáreas un impuesto anual de un total del $652,62. Es decir que si se lo desagrega mensualmente, abona por las 29 hectáreas $54 por mes. Pero si se lo desagrega en el número de hectáreas, por cada una paga $1,87 por mes.

“En el peor momento de la discusión por la suba del Inmobiliario Rural la discusión se generó porque el que más debía pagar con el nuevo esquema tenía una mensual de $32 por hectárea, por lo que toda corrección es necesaria y justa en función de los que están pagando los otros sectores sociales”, destacó un técnico de la ATER que pidió reserva de su nombre.

Ahora bien, si a este señor X se le aplica el ajuste proporcional que recibieron el Urbano y el Rural en los últimos años debería tener un aumento de 803,3% para el período 2012–2013. Esto aumentaría notablemente sus pagos al fisco en concepto de Impuesto Inmobiliario Subrural.

Así X, de pagar $652, 62 al año por sus 29 hectáreas pasaría a pagar $5.242,73 anuales, lo que le generaría un momento de malhumor cuando reciba la boleta. Aunque debería comparar que en algunos otros casos el aumento llega al 1.600% en función de su ubicación y tamaño.

En general, en estos lotes que se ubican en el ejido se producen dos grandes usos: viviendas residenciales con espacios verdes y emprendimientos rurales de baja escala como son los pequeños criaderos de pollos, cerdos y pequeños tambos, que incluso han quedado extemporáneos con el avance de los cascos urbanos.

El Gobierno provincial sabe que, si bien la población afectada no es tan importante, podrían generarse expresiones de malestar. De allí que aún el tema se mantiene en “estudio”, según los sabuesos entrerrianos, y habrá que ver cómo juega la variable política.

Comentá la nota