Cinco ladrones fueron aprehendidos luego de reducir a cuatro jóvenes en una vivienda ubicada en Neuquén 2215. Argumentaron que "hacían esto porque les tenían que dar de comer a los hijos".
El episodio se registró alrededor de las 13, en el domicilio ubicado en calle Neuquén 2215, a escasos metros de su intersección con Nicolás Levalle, propiedad de Mario Maizterrena.
Fue el llamado de una vecina que advirtió el momento en que los malvivientes ingresaban a la casa a través de un patio vecino y llamó al servicio de emergencias.
Al llegar un patrullero, su ocupante observó que desde adentro de la finca --de dos plantas-- se bajada la persiana de plástico de una de las dos ventanas.
"Luego que vino el móvil de Villa Rosas se sumaron otros de la comisaría Primera", confirmó el comisario Flavio Fatutta, interinamente a cargo de la Policía Distrital.
Como mínimo, siete patrulleros y cuatro motocicletas fueron convocados al sector, que se vio muy convulsionado.
Incluso, dijo un vecino, "se escucharon varios tiros".
Durante casi una hora, el personal policial estuvo recorriendo la zona intentando incautar algún elemento para ser utilizado como prueba de cargo, entre ellos un par de gorros.
Se supo que en el poco tiempo que los delincuentes estuvieron dentro del inmueble "redujeron a los tres hijos del dueño de casa, todos jovencitos, y una sobrina menor, que estaban durmiendo".
"A uno lo ataron y a los demás los dejaron encerrados en las habitaciones, mientras revisaban la vivienda", comentó Fatutta.
El jefe policial aseguró que los delincuentes "no tenían armas de fuego, pero sí cuchillos y al chico lo ataron con una sábana".
Luego de comprobar que las víctimas habían resultado ilesas, Mario Maizterrena dio su versión de los acontecimientos.
"Mucho no puedo contar porque yo estaba haciendo un trámite en el centro y volví porque me había olvidado una herramienta que debía utilizar para hacer un trabajo".
El hombre comentó que "lo único que alcanzo a ver es que había tres o cuatro patrulleros en mi casa y cuando entré estaban las tres chicas encerradas en una pieza y el varón en el dormitorio matrimonial".
Manifestó que "dos (de los malvivientes) entraron por el frente, por el portón que dejé abierto. Y una vez adentro se comunicaron por celulares con los otros (cómplices) indicándoles que saltaran el paredón", de la casa lindera "y ahí fue que los vio una vecina".
Agregó que su mujer se había retirado (de la casa) a las 11.55 "para ir a pagar una cuenta y cuando vino a la una y diez estaba todo el q...".
"Revolvieron todo, pero yo no tengo plata, soy laburante. No tengo un peso, lo que gano lo pago en impuestos y deudas, y el resto es para vivir", admitió el hombre.
Un trabajo.
"De lo que hemos revisado notamos que faltan dos netbooks, una de mi hija mayor y la otra de mi sobrina, y una valija con documentación también de la mayor", señaló.
Maizterrena aseguró que "cuando vine, mi hijo estaba atado de manos. Una atadura que ni `Mandrake' (el mago) zafaba, porque me costó desatarlo. Y se ve que también quisieron atarle los pies, porque tenía enrollada la sábana, como para que no se moviera".
"Supuestamente ellos habían venido con un cuchillo y agarraron otro que tenía acá. Ellos decían que estaban armados, pero los chicos no vieron armas. Además, aducían que hacían esto porque les tenían que dar de comer a los hijos; que para ellos era un trabajo. Pero trabajo es el que hago yo, que me deslomo".
El hombre mencionó que el de ayer fue el tercer robo que sufrió en su vivienda, que habita desde 1998.
"El primero fue hace once años. Fue el 10 de septiembre, cuando me arrancaron la reja de atrás y me desvalijaron la casa, se llevaron todo: filmadora, videocasetera, televisor. Y el policía que vino me dijo `tené cuidado, porque al mes vuelven'. Dicho y hecho, a los treinta días volvieron y arrasaron con el resto".
Recordó el damnificado que "en la segunda ocasión, yo estaba trabajando y mi señora había ido hasta la iglesia para llevar al nene a catecismo. Cuando ella regresó encontró todo el d...".
Resignadamente Maizterrena dijo que "ahora, sólo me queda hacer una jaula alrededor de mi casa para ir tranquilo a hacer un trámite".
"Más allá de todos los palazos que recibe la policía, debo decir que se movieron muy bien. Tres o cuatro minutos después que los llamaron vinieron como seis patrulleros. Realmente hicieron una tarea encomiable", concluyó el hombre.
Durante la tarde, la policía identificó a los sospechosos como Julián Braian Arrieta (19), Mauricio Cristian Alejandro Huenupi (18), ambos con domicilio en Saavedra Lamas 2411; Leonel Maximiliano Villegas (18), quien vive en Chile 3001 y dos adolescentes de 16 y 17 años.
Todos quedaron imputados de los delitos de robo calificado en poblado y en banda y privación ilegal de la libertad, con intervención de la Unidad Funcional de Instrucción y Juicio Nº 15 y del Fuero de Responsabilidad Penal 3.
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