Amenzan de muerte al único sobreviviente de la familia Knack

Amenzan de muerte al único sobreviviente de la familia Knack

OBERÁ.  Las últimas semanas fueron un cúmulo de sensaciones encontradas para Carlos “Nano” Knack (20), el único sobreviviente de la masacre de Panambí que costó la vida de sus padres y hermanos.

Fuentes confiables indicaron que el joven habría recibido amenazas, por lo que la jueza que entiende en la causa podría asignarle custodia policial permanente. En los próximos días será citado a declarar y su testimonio es considerado clave. 

El muchacho se salvó porque el día del hecho se hallaba en la casa de su novia, en Florentino Ameghino. Semanas más tarde contrajo matrimonio con la chica, apenas horas después del fallecimiento del padre de ésta, quien se encontraba enfermo desde hacía tiempo.

De esta forma, en poco más de un mes la muerte se llevó a sus seres queridos de la forma más macabra. Al mismo tiempo, el joven decidió unirse en matrimonio con su novia de varios años, apostando a formar su propia familia.

Su vida cambió para siempre la noche del 25 de mayo pasado, cuando cinco encapuchados irrumpieron en su casa del kilómetro 7 de la ruta Provincial 5 y quemaron vivos a sus padres y hermanos.

Desde entonces, además del dolor inmenso por la pérdida de sus seres queridos, Nano también teme por su vida y lo expresó en reiteradas ocasiones ante sus allegados más íntimos.

Incluso, días después del hecho señaló públicamente que no quería brindar detalles de su ubicación para proteger su integridad física. “Por las dudas refiero no decir donde estoy ni donde me quedo”, mencionó en entrevistas periodísticas. 

Durante los 36 días que su hermano Cristian (25) permaneció internado, Nano pasaba varias horas en el Hospital Madariaga de Posadas y, entrada la tarde, regresaba al interior, donde se alojaba en casas de parientes y amigos. Nunca se quedó más de dos noches en el mismo lugar, confió un allegado.

“Recibió varios mensajes amenazantes y tiene miedo de que le pase lo mismo que a su familia. No quiere hacer la denuncia ni hablar demasiado porque sabe que puede ser peor para él y su señora. No hay que olvidarse de que hace pocos días se casó y ahora también tiene que pensar en su señora”, remarcó la misma fuente al diario el territorio.

Nano vivía en la casa de sus padres, adonde aún no pudo regresar porque la vivienda sigue siendo considerada la escena del crimen y la jueza Alba Kunzmann de Gauchat no autorizó que vuelva a ser habitada. La propiedad cuenta con custodia policial las 24 horas de día.

Hasta el momento el joven no prestó declaración en sede judicial y se estima que será citado en los próximos días. Su testimonio podría ser clave en la investigación, ya que conocía todos los movimientos del aserradero familiar del kilómetro 7, lindero a la vivienda.

Comentá la nota