Amenazas, denuncias y otro clásico suspendido por barras

Quizás esta palabra se acerque un poco al hecho insólito que ocurrió ayer en el estadio Padre Martearena. Más de 13 mil personas terminaron desilusionadas y con la entrada en mano por culpa de 13 “violentos” disfrazados de hinchas, que se subieron al parapelotas en la tribuna sur, y no dejaron que el clásico se juegue.
El árbitro habla con un Policía y atrás esperan los jugadores de Central Norte. No hubo garantías de seguridad para empezar el partido y, respetando el reglamento de AFA, se suspendió.

¿Porqué? Oficialmente, porque días previos, la “N° 1”, barra de Juventud Antoniana, exigió a la dirigencia entradas de favor que los mismos se negaron a dar. Esto fue denunciado por el presidente del “Santo”, Rubén González, el sábado anterior, pero sorprendentemente, la Policía no actúo antes ni durante cuando se consumaba el hecho.

903 policías no pudieron despejar a 13, solamente 13 hinchas que se treparon al parapelotas a modo de protesta, sin banderas, sin bombos, sin platillos, exigiendo nada más y nada menos que 300 hinchas ingresen al estadio gratis para ver el clásico ante Central Norte. Sí, gratis.

Agotaron las instancias

La terna arbitral cumplió con las exigencias de AFA. Agotó hasta la última instancia para evitar que se suspenda el partido, hasta el propio referí, Federico Guaymás, se acercó a la tribuna visitante pidiendo que se bajen del alambrado. Casi 40 minutos estuvo demorado el encuentro, y no hubo respuesta.

La postura era firme, y los barras, no se bajaron hasta que se suspendió el partido, por no estar dadas las garantías de seguridad.

Comentá la nota