Se trata de Soledad Escobar, amicus curiae en la causa que investiga los muertos de la inundación. Dos días después del operativo en la morgue recibió un mensaje intimidatorio en su Facebook. Ya presentó su informe de la pericia.
Desde el momento mismo en que ocurrió la catástrofe del 2 de abril, Escobar empezó a movilizarse con la intención de esclarecer las cifras reales de fallecidos. Fue así que dio con algunos familiares de víctimas cuyos nombres no aparecían en los listados oficiales. Más tarde tomó contacto con el juez Arias quien le propuso ser amicus curiae en la causa abierta por ese tema, y como tal concurrió al Cementerio, junto al personal de Gendarmería.
En esa recorrida fue testigo de las condiciones deficitarias del depósito de cadáveres y recogió datos que abonarían la hipótesis de que las irregularidades alcanzan al registro de cuerpos. El detonante de aquella investigación fue la corroboración de que dos personas fallecidas con una diferencia de seis años, fueron enterrados con la misma identidad.
Escobar formalizó la denuncia por amenazas esta semana, ante la fiscal Ana Medina (UFI 1). También planteó que percibió actitudes intimidatorias durante el procedimiento en el Cementerio, cuando un funcionario de la Morgue la filmó y fotografió mientras trabajaba, y dispuso que un empleado la siguiera permanentemente para observar lo que ella hacía.
El informe. Como amicus curiae en la causa que lleva adelante Arias, Soledad Escobar presentó este jueves su informe sobre el procedimiento en la Morgue. Se trata de un trabajo impreso y un DVD con el material que registra las irregularidades detectadas.
Como ya se informara, en ese procedimiento la Gendarmería habría detectado graves falencias burocráticas, como la existencia de cuerpos sin documentación judicial que justifica su presencia en la Morgue. Pero también otras irregularidades que tienen que ver con la deficiente infraestructura: frascos con muestras sin rótulo ni mantenimiento; sistemas de refrigeración deficientes o que directamente no funcionan; cadáveres compartiendo un espacio apto para uno sólo, en algunos casos pegados entre sí y varios de ellos en estado de descomposición; restos esqueletizados propios de una persona pequeña (probablemente un niño) y fetos; huesos que tuvieron que ser analizado para corroborar que se trataba de al menos dos perros.
“Esos datos ya están en poder del juez, y será material que será entrecruzado con el informe que produzca la Gendarmería”, dijo Escobar a Diagonales. Se supone que esto último demandará algo más de tiempo, porque la fuerza de seguridad tomó muestras de ADN en cada uno de los 69 cuerpos que había en ese momento en la Morgue.
Uno de los objetivos del juez es determinar si las irregularidades detectadas forman parte de un accionar erróneo por negligencia, o si por el contrario es parte de un accionar planificado para ocultar la identidad de los muertos.
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