La amenaza de las inundaciones vuelve a golpear

Después de la histórica sequía, las precipitaciones de los últimos meses provocaron el encharcamiento de campos, poniendo en riesgo los cultivos.
El noroeste bonaerense y el sur de los territorios santafesino y cordobés vuelven a sufrir el embate del agua, y miles de hectáreas que en otros tiempos fueron tierras fértiles aparecen otra vez amenazadas por las recurrentes inundaciones.

El paisaje de la pampa húmeda, de tierras fértiles, verdes sembrados y animales pastando, la sensación de riqueza productiva donde se generan alimentos para millones de seres humanos, empieza a desaparecer y amenaza con transformarse en un sitio guardado en la memoria de los nostálgicos.

Primero fueron meses interminables de una impiadosa sequía, que arrasó con todos los cursos de agua, secó lagunas en numerosos distritos y generó la muerte de miles de animales por falta de pasturas y ocasionó cuantiosas pérdidas de cultivos.

Llueve sobre mojado

Pero la alegría que trajeron las primeras lluvias ahora contrasta con la inquietud causada por la recurrencia de precipitaciones, que no sólo llenaron los bajos y las lagunas secas, sino que ya encharcaron campos y comenzaron a avanzar sobre caminos rurales y rutas.

En muchos sitios de la zona, alambrados perimetrales de los campos apenas emergen a la superficie como mojones de lo que fue alguna vez la superficie más rica del planeta y que ahora es castigada otra vez por el clima.

Miles de hectáreas empiezan a quedar sumergidas y muchas otras se encuentran encharcadas, varios distritos están afectados y la cosecha gruesa, que prometía importantes rindes, entra en zona de riesgo si no cesan los aguaceros en la región, lo que ocasionaría voluminosas pérdidas económicas.

Esta tragedia, que es recurrente en los últimos años y que azotó la región con fuerza inusitada en 2001 y 2002, podría haberse evitado si los gobernantes abandonaran la hipocresía de las promesas vanas y fáciles y se dedicaran a cumplir responsablemente con la tarea encomendada por la sociedad.

Historia repetida

Los últimos meses del año pasado llegaron las esperadas lluvias, que se habían hecho desear durante tanto tiempo, poniendo fin a una histórica sequía, que hizo desaparecer lagunas en distritos bonaerenses y transformó a ese mar que fue La Picasa en apenas un charco.

Pero la seguidilla de lluvias que se inició en septiembre, copiosas e intensas, fueron un presagio de lo que vendría después y el drama de las inundaciones volvió a aparecer en el horizonte.

El paisaje pasó de amarillo a verde y luego apareció ese tono gris, húmedo, desolador, sombrío y amenazante. Las tierras fértiles, generosas, que permitieron cosechas abundantes, empezaron a verse invadidas por una masa líquida que avanza y se desplaza incontenible, inutilizando caminos rurales y cortando rutas nacionales.

La producción agropecua-ria de la pampa húmeda sufre cíclicamente cuantiosas pérdidas por las inundaciones, que se repiten con determinada frecuencia, y dejan a miles de chacareros en la ruina, obligan a otros a soportar el dolor del desarraigo y causan un daño tremendo a las economías regionales.

Sin embargo, pese a que Florentino Ameghino en su Tratado sobre Secas e Inundaciones en la Provincia de Buenos Aires, "Obras de Retención y no de Desagüe", conocido en 1884, recomendaba las obras que debían hacerse para evitar estas catástrofes, la inversión completa nunca se realizó y hay obras de infraestructura que todavía no están finalizadas, mientras otras siguen pendientes, como, por ejemplo, otra retención en la laguna La Salada y una boca de canal en la zona de Ameghino.

Las inversiones que faltan

La región soporta desde tiempos inmemoriales los embates del agua que causan estragos y dejan sólo desolación y miseria a su paso. Sin embargo, las obras para dar una solución definitiva a los desbordes de las cuencas regionales no se hacen y la solución que se encuentra ante esta ausencia de políticas oficiales son los canales clandestinos de los productores.

Por otra parte, si bien es cierto que se hicieron importantes obras y otras están en marcha, existen aún numerosas inversiones en infraestructura que se encuentran demoradas.

El reclamo

Los productores agropecuarios de la zona, que son los primeros damnificados frente al avance de las aguas, dieron su voz de alarma y ya se movilizaron para reclamar una rápida acción de las autoridades de cada municipio.

En el Plan Maestro Integral Cuenca del Río Salado se incluyó la regulación de las tres lagunas de Junín, conocidas como Mar Chiquita, de Gómez y El Carpincho, para manejar los ciclos de inundaciones y sequías, se completó en buena parte, pero aún restan trabajos para su adecuado funcionamiento.

El proyecto de esa obra contó con un informe que planteó la necesidad de un programa para el manejo del sistema de control de crecidas, haciendo luego un expreso reconocimiento a que "en la actualidad existe poco seguimiento del sistema fluvial".

Por otra parte, refiriéndose a la dimensión de la cuenca, también admitió que "hay muy pocas obras de control en los ríos y canales y no existe un enfoque sistemático para su operación. Con una cuenca tan grande y compleja como la del Río Salado, donde interactúan distintas subcuencas, es indispensable un sistema de manejo de caudales.

Asimismo se disponía consolidar y mejorar la red de mediciones de variables hidrológicas e hidro-meteorológicas, utilizando estaciones existentes y la recuperación de aquellas que hayan sido abandonadas.

Ello permitiría una mejor evaluación de las medidas a tomar en situaciones críticas, efectuando un adecuado seguimiento de las siguientes variables: caudales líquidos, niveles hidrométricos, sedimentos, calidad físico- química, precipitación, evaporación, variables climáticas, niveles freáticos.

Horizonte

La sensación de que el fantasma de las inundaciones puede regresar como en los peores años anida en el interior de cada uno de los habitantes de toda la región afectada, que después de las últimas lluvias saben que el panorama va a agravarse.

Los factores climáticos son adversos y si bien es innegable que las lluvias fueron abundantes e intensas en los últimos meses, con registros que superan los promedios en los partidos de la zona, el horizonte no es nada propicio, porque se aguardan nuevas lluvias.

Los propios pueblos empiezan a reclamar medidas urgentes, en forma inmediata, para dar una solución integral y definitiva a la tragedia recurrente de las inundaciones, porque saben que el agua se lleva todo: producción, bienes y hasta las ilusiones.

Más de 104 milímetros cayeron en tres días sobre Junín

Las tormentas no dan tregua y se anuncian más para las próximas horas, con variada intensidad. El calor persiste.

Un total acumulado de 265 milímetros 6 décimas es la medición de lluvia caída en Junín en lo que va del año.

En los primeros tres días del mes de febrero –que tiene una media de lluvia de 100 a 150 milímetros- cayeron sobre nuestra ciudad 104 milímetros 6 décimas, discriminados de la siguiente manera:

Martes 2: 67 milímetros; miércoles 3: 18 milímetros 1 décima y viernes 5, 19 milímetros 5 décimas, de acuerdo a la información suministrada a DEMOCRACIA por la estación meteorológica local con asiento en aeródromo Junín.

Luis Lanare, jefe de la estación meteorológica juninense, dijo a este diario que las marcas registradas hasta el momento, se encuentran dentro de los paráme-tros habituales ya que en épocas normales de lluvia nuestra ciudad contabiliza de 350 a 400 milímetros de precipitaciones.

Más lluvias

Se esperaba para las próximas horas un desme-joramiento de las condiciones climáticas, nuevamente, con probabilidad de chaparrones y tormentas aisladas, mejoramientos tem-porarios hacia el domingo, pero debido al ingreso de un sistema de baja presión existía la posibilidad de más precipitaciones y tormentas que podrían anticipar un alerta meteorológico.

Según un informe del Servicio Meteorológico Nacional (SMN) se esperaba la presencia de esa masa de aire cálido, húmedo y muy inestable sobre el centro del país combinado con el ingreso de un sistema frontal frío desde el noroeste de la Patagonia.

Esto podía generar el desarrollo de precipitaciones en forma de chaparrones y tormentas de variada intensidad.

También se estimaba que algunas de las mismas podían presentar características fuertes o severas, pudiendo estar acompañadas de intensas ráfagas de viento, importante actividad eléctrica y ocasional caída de granizo en forma puntual.

Las condiciones tenderían a mejorar durante el transcurso de hoy.

Un informe meteorológico que se puede observar desde hace varios días en la página de Internet del SMN –del cual ya diera cuenta DEMOCRACIA en su edición del último martes 2- habla sobre altas temperaturas en el centro y norte del país.

Dicho informe indica que sobre la zona de cobertura –en la cual se encuentra Junín- continúan registrándose elevadas temperaturas. Las mínimas oscilan entre los 22 y 26 grados y las máximas entre 30 y 40 grados con elevada sensación térmica.

El período de inestabilidad se mantendrá a lo largo de los próximos días y da lugar, en forma aislada, al desarrollo de tormentas, las cuales ocasionan que en algunas zonas se produzca un descenso en los valores de temperatura máxima, no superando los 30 grados, pero continuarán manteniéndose elevados los valores de temperatura mínima y la sensación térmica.

Pronóstico y perspectivas

Para hoy, el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) indica para Junín nubosidad variable, probabilidad de tormentas aisladas, vientos leves del sector sur, con una mínima estimada de 23 grados. Para la tarde/noche se anuncia nubosidad variable, probabilidad de lluvias y tormentas, algunas fuertes, vientos leves del sector sur (máxima estimada: 28 grados).

Para mañana, las perspectivas indican, por la mañana, nubosidad variable y por la tarde algo nublado. Mínima estimada: 17 grados, máxima estimada: 30 grados.

Para el martes, se espera cielo algo nublado con una mínima de 18 grados y una máxima de 35 grados.

El pronóstico extendido indica para el miércoles tiempo inestable con precipitaciones por la mañana y mejorando hacia la tarde/noche, con una mínima estimada de 18 grados y máxima esperada de 35 grados.

La situación en el distrito de Lincoln

En la semana, como ya se informó, los fenómenos climáticos se abatieron con rudeza en localidades de la zona como General Villegas y América, donde se registraron dos tornados, además de gran cantidad de lluvia y fuertes vientos en Lincoln y en Martínez de Hoz.

El arquitecto Leonardo Borgna, secretario de Acción Social de la Municipalidad de Lincoln, mantuvo ayer un diálogo telefónico con DEMOCRACIA, donde informó que hubo 300 autoevacuados en el momento de mayor intensidad de la lluvia, pero luego cada uno de ellos retornaron por sus propios medios. "Hubo 12 evacuados y fueron los primeros con los cuales comenzamos a trabajar. Estaban de camping en el Parque y fueron trasladados a un hogar de día que tiene el Municipio y durmieron en la Escuela Técnica", explicó el funcionario municipal linqueño.

Borgna dijo que los problemas comenzaron el martes a la noche con un fuerte viento en la localidad de Martínez de Hoz por lo que se coordinaron esfuerzos con Defensa Civil, produciéndose la voladura de cuatro techos, rotura de árboles y caída de postes.

Posteriormente, a la una de la madrugada del miércoles comenzó a llover en la ciudad de Lincoln. Un parte emitido por el cuartel de Bomberos indicó que habían llovido 160 milímetros en cuatro horas.

Todo eso trajo aparejado problemas de desagües, siendo el barrio "Banco Provincia" uno de los más afectados.

Borgna se comunicó con autoridades provinciales y el mismo miércoles, la Municipalidad de Lincoln envió un camión a buscar a La Plata elementos para asistir a los damnificados, mientras que el viernes se recibieron chapas y colchones desde el Ministerio de Desarrollo Social de la Nación.

Defensa Civil, Salud, Acción Social y Obras Públicas fueron las áreas municipales que trabajaron denodadamente en la asistencia a los damnificados por el temporal, incluyendo el traslado de personas a casas de familiares, asistiendo con colchones y ropa para lo cual se contó con el aporte de roperos comunitarios.

Al día siguiente se trabajó en la reparación de los techos dañados en la localidad de Martínez de Hoz.

El funcionario municipal dijo que al día de ayer, la situación era normal, mientras que personal de Obras Públicas siguió trabajando en la limpieza de canales y pidió a los vecinos que no arrojen elementos o residuos a los mismos.

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