"Amaya hizo la ley, apañó la trampa y ahora se cree el demócrata"

El concejal de San Miguel de Tucumán, Roberto Ávila (PRO) cuestionó las declaraciones efectuadas por el Intendente Domingo Amaya en razón de comenzar a instrumentar el voto electrónico en la provincia durante las elecciones de 2015, precepto establecido en la Constitución tucumana pero cuya aplicación se encuentra en mora desde hace ocho años.

“El Intendente recién ahora parece ser que se dio un baño de república y democracia, cuando en todos estos años se prestó a embarrar el tablero electoral e institucional de Tucumán porque le convenía a sus intereses particulares y partidarios”, dijo el edil. 

Por otra parte Ávila sostuvo que “como hombre del partido Justicialista (PJ), Amaya sabe muy bien cuáles fueron las estrategias y mañas poco transparentes a las que recurrieron en cada uno de los comicios que se sucedieron desde 2006 en adelante cuando se reformó la Constitución, siendo él mismo uno de los convencionales que avaló los cambios introducidos”.

“Desde entonces jamás se le escuchó decir palabra alguna en pos de lograr el voto electrónico. Él hizo la ley, apañó la trampa y ahora se cree el demócrata”, sostuvo el edil opositor.

A su vez, el referente del macrismo en el Concejo Deliberante de la Capital indicó que estas expresiones por parte del Jefe Comunal capitalino “responden a las peleas internas que comenzaron a aflorar en el seno del justicialismo”.

“Cuando Amaya pide por el voto electrónico, en lo último que piensa es en la gente. Aquí lo que está en juego es la cuota de poder y las posibilidades de acceder a él para hacer frente al aparato alperovichista en las urnas el año que viene” indicó el edil.

“El Intendente permitió y ayudó a tejer un sistema electoral prebendario, oscuro, rozando lo fraudulento y cuando tiene que salir a la cancha en soledad se dio cuenta que el adefesio que bendijo en su momento, se le puede volver en contra y apuesta por la institucionalidad. No tiene reparos en cambiar continuamente su discurso cuando lo único que se tiene en mente es la obsesión por permanecer en espacios de poder”, culminó Ávila.

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