El concejal capitalino Roberto Ávila (PRO) aludió a las manifestaciones periodísticas vertidas por el intendente Domingo Amaya en las que trazó diferencias con el Poder Ejecutivo tucumano, reivindicó su gestión en el municipio y cuestionó a los sectores opositores.
El concejal capitalino Roberto Ávila (PRO) aludió a las manifestaciones periodísticas vertidas por el intendente Domingo Amaya en las que trazó diferencias con el Poder Ejecutivo tucumano, reivindicó su gestión en el municipio y cuestionó a los sectores opositores.
"Durante 10 años Amaya y Alperovich fueron la cara de una misma moneda, se apañaron mutuamente unidos por los mezquinos intereses personalistas, políticos y electorales que hicieron de la institucionalidad de la Capital un simple sello de goma, ya que nunca, hasta hace unos meses, se le escuchó esbozar la mínima crítica al Intendente ante la sumisión a la que condujo el municipio que fue manejado a gusto desde Casa de Gobierno", sostuvo Ávila.
En este sentido, el edil del macrismo tucumano ahondó sus críticas al titular del Departamento Ejecutivo Municipal al sostener que "Amaya hoy habla de capacidad y experiencia para gestionar, cuando todo este tiempo gozó del ala protectora del alperovichismo que financió y ejecutó la mayor parte de las obras públicas que se efectuaron en el municipio. Así cualquiera puede engrandecer su gestión, cuando se depende de los fondos y dineros dados por otros; y para peor, este casi autoproclamado estadista, rifó y entregó los recursos que le son propios y le pertenecen por ley al municipio cuando suscribió sin chistar, año tras año, el Pacto Social. Le pregunto Amaya cuándo demostró su experiencia de gobierno si no fue capaz ni siquiera de correr con el pago de los sueldos en el municipio y mucho menos concretar obras, ya que en la foto siempre fue relegado por la figura de Alperovich cortando cintas o inaugurando cordón cuneta, el mismo cordón cuneta que hoy Amaya denosta", señaló Ávila.
Por último, el referente del PRO en el Concejo Deliberante indicó que "fiel al estilo justicialista, donde las incoherencias son el lema a seguir, Amaya defiende a capa y espada la gestión kirchnerista a nivel nacional, pero reniega del alperovichismo, que fuera el niño mimado tanto de Néstor como de Cristina Kirchner desde el 2003 a esta parte. La historia dice que cuando se pelean en verdad se reproducen, quizás por eso se entienda que Amaya, con sus chapucerías electorales, quiera no quedar como el vástago huérfano de todo poder", finalizó el macrista.



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