El divorcio político entre el intendente de la capital, Domingo Amaya, y el diputado nacional Germán Alfaro parece no tener retorno. Ayer, el jefe municipal anunció a la prensa que desactivó la oficina de atención social que aún mantenía el parlamentario en la sede de la Municipalidad.
Allí, ratificó su relación de amistad con Alfaro, pero confirmó su distanciamiento político. "Políticamente sabemos que hoy no nos acompaña. Ya no está la oficina, no hay que olvidarse que es diputado y atendía gente; fue un colaborador mío muy estrecho", dijo. Luego, reafirmó su encolumnamiento a la gestión de Alperovich. "Nunca me alejé del gobernador, nunca. Son suposiciones de la prensa. Ya lo dije, los nombres pasan, pero los proyectos quedan. Nunca me he peleado con el gobernador, ni me pienso pelear. Acá no hay alfaristas, este es un gobierno peronista que encabeza José Alperovich", sentenció Amaya.




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