El detonante fue el reciente asesinato de una ex reina de belleza y su marido. El presidente recibió al líder opositor y a los gobernadores y alcaldes. “Asumo mi responsabilidad”, les dijo pidiendo ayuda.
Tras meses de insultos y acusaciones y de una extrema crispación postelectoral por la victoria de Maduro en los comicios presidenciales de abril de 2013 por apenas 300 mil votos –un resultado que Capriles aún no reconoció–, el encuentro se produjo en el Palacio de Miraflores, durante una cita de urgencia convocada por el gobierno ante la enorme conmoción nacional que provocó el asesinato de Mónica, de 29 años, y del irlandés Thomas Berry, su marido de 39. La joven residía en EE.UU. y trabajaba en telenovelas en la cadena Telemundo. Habían venido a Venezuela en descanso y a pasar las fiestas con su familia. Fueron baleados por cinco delincuentes cuando se descompuso su automóvil en la carretera de Puerto Cabello. La hija de la pareja, de 5 años, fue herida en una pierna.
Ayer, ante la atenta mirada de 22 gobernadores y 79 alcaldes oficialistas y opositores, el saludo de Maduro y Capriles fue breve y distante. Se trata del primer encuentro entre ambos desde que el líder chavista ganó la presidencia tras ser designado como su heredero por el extinto presidente Hugo Chávez. Maduro dio la mano a quienes se encontraban en la primera fila de asientos; también alcanzó a los de la segunda línea y con más dificultad a quienes se encontraban aún más atrás, como era el caso de Capriles.
“La masacre contra Mónica Spear y su esposo es una bofetada para todos. Cada quien tiene que asumir su responsabilidad.
Yo asumo plenamente la mía.
Más allá de las diferencias ideológicas que tengamos, desde el punto de vista humano es terrible constatar eso que sucedió ayer y la sociedad tiene que reaccionar”, dijo el jefe de Estado.
Maduro reconoció ante gobernadores y alcaldes que a finales del año pasado la violencia tuvo un “repunte peligroso” y, atenuando su discurso confrontativo habitual, pidió a la “derecha” dejar de manipular y sacar de la política de “albañal” el tema de la inseguridad para que sea abordado con “visión nacional”. Pero como líder del gobierno no puede ocultar la enorme responsabilidad que le cabe al chavismo en la expansión del flagelo: las cifras se han cuadruplicado en los últimos 15 años. Además, el clima de tolerancia ha desaparecido en el país a partir del uso de un lenguaje agresivo que transforma en enemigo al opositor, lo que se suma a una trama de intereses políticos y económicos que, desde la estructura estatal, convierten a la impunidad en una de las causas del alza del crimen. Según los expertos, apenas 9 de cada 100 casos violentos van a juicio. La organización no gubernamental Observatorio Venezolano de Violencia, una de las más serias, asegura que los asesinatos en 2013 fueron más de 24.000, una cifra superior al año anterior. El gobierno admite que hubo 11.000 muertes. En cualquiera de los dos casos, se trata de uno de los guarismos más altos del planeta.
“He propuesto, y yo se lo propongo a ustedes, para que me ayuden a hacerlo, un Plan de Pacificación general en el año 2014”, indicó. “Esto es un proceso de pacificación y desarme, nadie se puede quedar con armas, tenemos que ir a un proceso de pacificación y desarme global”, agregó. Se calcula que hay cerca de 10 millones de armas que extraoficialmente circulan ilegalmente por el país. Maduro anunció ayer que habían detenido a uno de los homicidas.
Fuera de Miraflores, en la plaza Alfredo Sadel del barrio de Las Mercedes, amigos y familiares de la pareja asesinada se congregaron a rendirles un homenaje y a protestar contra la violencia. Desde una tarima, el conocido actor Luis Gerónimo Abreu le habló al presidente: “No estoy aquí para proponer soluciones. Reclamo mi derecho de poder vivir en paz en mi país”. La multitud respondió con un aplauso emocionado.


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