Alvarado y una espera interminable

Alvarado y una espera interminable

El plantel se juntó 8.30 para viajar a las 9, pero el colectivo no apareció. Recién a las 16, llegó el micro y salieron a la ruta resignados por una situación que no tiene salida y empeora día a día.

No le falta nada. A este plantel ya le pasó todo lo que a uno se le puede ocurrir. Sin embargo, ni el más pesimista hubiera pensado que iban a tener que esperar siete horas para subirse al micro que los tenía que trasladar a Rosario, para enfrentar el sábado a las 16 a Tiro Federal, por la novena fecha del Torneo Federal A. “No lo podemos creer, pero vamos a seguir luchando”, dijo uno de los jugadores antes de emprender el viaje. Desde el miércoles por la tarde, el cuerpo técnico tenía todo decidido. A las 8.30 se juntaban en la panadería de Sarmiento y Almirante Brown, donde varios jugadores suelen comer, desayunaban y 9.30 a más tardar, salían hacia Rosario, para llegar por la tarde, hacer un regenerativo y descansar pensando en el partido. El “a más tardar” se hizo eterno, y se transformó en una espera interminable, de casi 7 horas, en la que el plantel volvió a sentirse solo, lleno de incertidumbre y sin saber qué podía pasar. Al mediodía, cuando ya había pasado un buen tiempo de espera y no les acercaban una cuota de tranquilidad, alguien del plantel le dijo a 0223 que “esto es tremendo”. El plantel está soportando muchas cosas: una deuda que sigue sin saldarse y que no tiene soluciones a la vista, jugadores que no viven en la ciudad porque no tienen alojamiento ni comida y están en sus ciudades, viven allí y se trasladan para jugar, la imposibilidad de trasladarse de Rosario a Córdoba para el encuentro con Talleres y tener que volver a Mar del Plata el domingo al mediodía, para volver a viajar el lunes hacia “la docta”. “La situación está planteada así. Estamos solos acá en la panadería, esperando a ver qué pasa. Nosotros vamos a seguir luchando”, expresaba un jugador mientras se iba a almorzar a las 13.30, cuando tuvieron que improvisar una comida que no debió ser tal, porque a esa hora tenían que estar en la ruta. En lo que coincidieron todos, es que “lo que pasó acá es que no está la plata para pagar el servicio, no nos lo dijeron pero tiene que ser eso, sino no se explica”, dijo uno ya más enojado. Una explicación fue que la empresa de micros había dicho un precio y cuando se fue a abonar cambiaron el monto, la diferencia no estaba y hubo que salir a buscar otro colectivo. Cuando alguien tiró la idea de “viajar en varios autos”, ahí fue cuando los referentes tomaron la bandera y se plantaron: “vamos a quedarnos a esperar el colectivo, si tenemos que llegar sobre la hora al partido lo vamos a hacer, pero en autos no vamos a viajar”, aseguraron. Finalmente, a las 16, cuando las caras ya habían pasado de la bronca a la resignación, llegó el micro que los traslada a Rosario, para enfrentar con todos esos problemas a cuestas a Tiro Federal, un equipo que si bien hoy por hoy está lejos, mantiene expectativas matemáticas de meterse en la pelea por el ascenso.

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