Son de la Escuela 125 y donaron a la sala de Pediatría del Castro Rendón libros, juguetes y acolchados.
Un alumno observó las necesidades que tenía la sala de Pediatría y no dudó en proponérselos a sus compañeros cuando surgió la posibilidad de participar del Parlamento Infantil, que tuvo lugar el año pasado en el Concejo Deliberante local.
No sólo ganaron el primer premio que los dotó de 30 mil pesos para llevar adelante el proyecto, sino que se pusieron en marcha inmediatamente para concretarlo.
“Esto es fantástico por dos motivos, uno porque realmente el servicio de Pediatría tiene muchas falencias y esto puede lograr cubrir alguna de ellas. El agradecimiento nuestro es infinito por este aporte que han hecho. Y por otro lado, orgullosa de que la escuela pública pueda transmitir en los chicos que están sanos esta solidaridad hacia los chicos que vienen al hospital y que están enfermos”, indicó Mónica Delucca, jefa del servicio de día de Pediatría.
Primero hicieron una lista de aquello que estaba roto o hacía falta con suma urgencia y luego se encargaron de comprarlo y llevarlo.
Los chicos llenaron la sala de pediatría y miraban con suma alegría que aquello que les llevó dedicación tuvo sus frutos.
“A principios de año acercaron tensiómetros, saturómetros digitales de bolsillo, termómetros digitales, mesas de desayuno; y ahora frazadas, acolchados, cortinas, juguetes, juegos didácticos, mesitas y sillas, que los alumnos pintaron”, comentó Graciela Flores, quien guió el proyecto educativo.
“La idea es ayudar a los niños que pasan por aquí. Alivianarles el dolor al estar en un lugar cálido y confortable”, dijo la alumna Macarena Acosta ante la aprobación de sus compañeros.
Ellos mismos eligieron los libros, se los dedicaron, y los depositaron en un baúl para que los chicos que se atienden en este sector del hospital puedan transcurrir el día de forma amena.
El servicio cuenta actualmente con seis camas habilitadas, una sala de procedimientos donde se realizan tratamientos de quimioterapia, curaciones de quemados o interconsultas médicas.
“Uno de los valores que trabaja la escuela es el de la solidaridad, y esta idea encajaba justo con el proyecto propuesto por los niños”, agregó la maestra.
Para Delucca “estos valores de solidaridad, de comprensión hacia el niño enfermo son muy positivos, y qué mejor que lo puedan trasmitir en la escuela”.
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