Alumnos del Colegio San José Obrero aprenden y enseñan a la comunidad

Alumnos del Colegio San José Obrero aprenden y enseñan a la comunidad
Coordinan talleres para capacitar en diversos oficios, tanto en el interior como en la capital. Forma parte de la enseñanza que les da la institución.

El colegio San José Obrero cuenta con un proyecto educativo de talleres de carpintería y soldadura, que fueron coordinados por sus propios alumnos de 4° y 5° año a aquellos miembros de la comunidad del barrio Don Bosco II que buscan una oportunidad para aprender un oficio y lograr una salida laboral.

Se trata de una experiencia que el colegio está realizando desde hace 19 años. Primero lo hicieron en comunidades mapuches del interior de la provincia, porque entendieron que tenían menos posibilidades de acceder a este tipo de cursos y/o talleres. Luego se dieron cuenta de que en algunos barrios de la ciudad hay un sector de jóvenes entre 13 y 22 años que no están escolarizados y que no realizan ninguna actividad.

“Veíamos la necesidad que había en Neuquén, en los alrededores, y más en la periferia, de poder recibir este servicio. Por eso la experiencia se llama ‘Aprendizaje y servicio’, que permitió a los chicos enseñarle un oficio a gente del lugar”, explicó el profesor del San José Obrero, Hugo Díaz.

Los 13 jóvenes que se sumaron a la iniciativa que propone el colegio año tras año dieron clases de carpintería y metalurgia a unos 18 alumnos de diferentes edades.

“Siempre lo quise hacer porque cuando los chicos de los años superiores daban clases, nos comentaban sobre la experiencia. Fueron dos meses intensos, vinimos a conocer a la gente, a saber si podíamos dar clases”, dijo Paulina Muñoz, una de las alumnas que cumplió el rol de docente al igual que Luz Díaz, Raúl Gonzalez y Gastón Peña, entre otros.

Enseñar y aprender

Para su compañero Raúl, la tarea fue todo un desafío. “Aparte de que vos enseñás, ellos también te enseñan. No es fácil dar clases y menos a alumnos que en muchos casos nos superaban en edad”, comentó el adolescente.

Tal es el caso de Luis Sonzogni, que es uno de los más grandes aprendices de carpintería. Dijo que fue una tarea pendiente y cuando surgió la oportunidad de anotarse en los talleres no lo dudó. “Los chicos se prestaron a enseñarnos muy bien lo que ellos aprendieron durante años y volcaron en nosotros. Me pareció una experiencia muy linda, sobre todo que nos hicimos amigos”, destacó.

Con el taller aprendieron a hacer sillas, banquetas, repisas y ya habían empezado a realizar muebles de mayor porte como alacenas y bibliotecas. Las actividades continuarán el año siguiente y luego los alumnos del barrio podrán asistir al colegio para hacer uso de las maquinarias y concluir la capacitación.

Ángela Inostroza es una ama de casa que ni bien se enteró se anotó y logró realizar algunos trabajos con miras a hacer un emprendimiento. “Me gustó la propuesta porque es un barrio donde para muchos jóvenes parece que la opción es no estudiar. Fue más para ellos, por eso destaco la obra salesiana que se ve acá”, apuntó Ángela.

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