Fue en el marco de un programa que el colegio viene realizando donde buscan “llevar a la práctica el contenido teórico”. En el viaje a Estados Unidos –que tuvo lugar en septiembre- tuvieron la oportunidad de conocer las instalaciones de la NASA en Cabo Cañaveral y una institución educativa local con la cual mantenían contactos vía Skype.
“Nosotros hace muchos años empezamos con un proyecto que busca trabajar no sólo con los libros, sino establecer una conexión directa del lenguaje que estudiamos, a todas las cosas que los chicos ven, anclándolo con cosas que se pueda relacionar. Por ejemplo, si ellos estudiaban el tema del pasado o de los dinosaurios, los llevamos al museo de Ciencias Naturales; es decir, buscamos relacionar lo teórico a lo práctica”, explicó Alicia Fernández, directora del colegio de Monte Grande. “Siempre tuvimos el sueño de poder llevar a los chicos al exterior”, admitió.
Explicó, en este marco, que se generó un contacto con una escuela de Orlando. “Los chicos, una vez por semana, se contactaban gracias a Skype y mantenían contacto con sus alumnos y profesores de forma reciproca. Así surgió la idea de poder hacer este mismo encuentro, pero de forma presencial”, completó.
Los alumnos viajaron como “embajadores” del país, y del barrio. Llevaron información de las costumbres, como así también, de sus propias vidas, como una forma de crear un enlace entre ambas culturas.
También pudieron conocer el Centro Espacial John F. Kennedy en Cabo Cañaveral, un complejo de instalaciones de la NASA y el centro de entrenamiento donde se capacitan los profesionales espaciales.
El contacto con tamaña institución se generó previamente, donde desde el colegio de Monte Grande, acercaron el proyecto educativo que venían desarrollando. La respuesta fue “exitosa” y les comunicaron su “disposición para acceder a las instalaciones”.
El viaje fue financiando por los padres de los alumnos pertenecientes a la institución de idioma inglés ubicada en la calle Lavalle 535, Monte Grande, y en total, fueron 20 los jóvenes que viajaron. Los mismos tienen entre 13 y 14 años. Además, fueron acompañados de cuatro adultos, entre ellos profesores y gente relacionada con la institución. El viaje se extendió por dos semanas, del 13 al 29 de septiembre.
“Los chicos están muy emocionados, no paran de contar y recordar todo lo que vivieron. Para mí es un orgullo tremendo y forma parte de una idea que estamos construyendo para desarrollar una educación inclusiva, teórico-práctica que genere en ellos esta impronta de conocer y aprender. Creemos que es una muy buena incentivación para que tengan ganas de seguir conociendo cada día más. Acá asisten chicos de todos los estratos sociales, y fue un esfuerzo muy grande el que tuvieron que afrontar las familias para poder viajar", analizó la directora del colegio.
Fernández llegó, luego del viaje, a la conclusión que “nada es imposible”. “Por más grande que pueda parecer un sueño, con trabajo y compromiso todo se consigue, no tengo dudas de eso”, finalizó.
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