Suspendieron las actividades y recién se normalizaría hoy en el turno tarde El vandalismo y los saqueos siguen ensañándose con los establecimientos educativos de la Región.
Durante el fin de semana que pasó, la seguidilla de violencia delictiva hizo escala en la Escuela Primaria Nº 68 de City Bell, dejando un saldo de material didáctico ausente, clases suspendidas, suciedad, legajos inutilizados y mobiliario roto. Los destrozos y la sustracción de equipamiento fueron detectados ayer, cuando las autoridades del colegio llegaron a la sede de 443 entre camino General Belgrano y 26 para iniciar la semana lectiva. Tres semanas atrás, el lugar había sido visitado por ladrones, que no provocaron daños materiales de consideración pero se llevaron un equipo de audio, una guitarra, micrófonos y un monitor de computadora. Esta vez la historia fue muy diferente. También hubo un robo de condenación (dos impresoras, el teléfono de línea) pero además se vaciaron los matafuegos, empaparon papeles, y astillaron a golpes puertas y tabiques. Además, desaparecieron por completo las viandas preparadas para el viaje de egresados a Chapadmalal de los alumnos de 6º grado, que se iniciaba ayer. “El aula de dirección fue utilizada como sanitario, quisieron entrar a la despensa y fumaron, por lo que podemos deducir que se trató de más de una persona y había algún adulto” advirtió Analía Pérez, secretaria de la escuela. Los hechos obligaron a las docentes a suspender las clases en ambos turnos, que se reanudarían hoy por la tarde. “Sin dudas, es el ataque más violento que sufrimos” sentenció la directora Silvia Nunes: “incluso prendieron fuego placas de policarbonato para perforarlas, por lo que pudo haberse desatado un desastre peor”. “Tenemos la particularidad de que las dos casas vecinas están en venta, y el campo de deportes de la escuela da a la otra calle” explicó Nunes: “es un lugar vulnerable, por lo que se habían pedido más rejas y alarma, pero los ladrones ganaron de mano”. Ubicada en una zona de casaquintas, la Escuela 68 nuclea a 370 alumnos, muchos de ellos de precaria condición socioeconómica. Desde el Consejo Escolar se señaló que “hay indicios de que alguien habría ‘vendido’ que quizás había plata en la escuela, y por eso irrumpieron”. Alberto Darhampé, titular del organismo, subrayó que “en lo inmediato, se envió al vidriero, se realizó la limpieza y se llevaron las viandas para que los chicos pudieran iniciar su viaje de egresados. En el corto plazo, se volverá a instalar la alarma que fue desinstalada por pedido de la directora anterior, porque a su juicio sonaba muy seguido”.
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