Alumnos de Berisso e Inglaterra se unen para aprender idiomas

Es una experiencia que comparten la Media 3 y una escuela de Yorkshire

Aprender inglés puede resultar “aburrido” o “muy difícil” si se trabaja con una fotocopia, un cuaderno y el pizarrón. O puede resultar una experiencia tan enriquecedora y motivadora que lleve a los alumnos a esperar el día y la hora de esa materia con un entusiasmo que envidiaría todo docente. Es lo que ocurre en la Escuela Media 3 de Berisso, donde chicos de 5° y 6° año participan de una propuesta de intercambio con pares de un colegio de Yorkshire, un condado histórico del norte de Inglaterra donde los estudiantes, que tienen como segunda lengua el español, ya conocen la fiesta del inmigrante y el vino de la costa. “Se parte de los aspectos socioculturales de cada grupo, pero es muy interesante ver cómo reaccionan los chicos al comprobar que tienen muchas cosas en común, como series de televisión favoritas, música, fútbol e inquietudes de la edad que no reconocen fronteras”, apunta el profesor Santiago Sandoval, responsable del proyecto Conectando Aulas (Connecting Classrooms), que puso en práctica hace tres años en el colegio de 60 y 123. Este año participan de la experiencia de intercambio idiomático 5° sexta y 6° sexta del establecimiento educativo berissense. “Los cursos se eligen teniendo en cuenta la predisposición de los alumnos y que no arrastren problemas de conducta, pero nunca por el mejor o peor manejo previo que tengan del idioma; eso sería muy fácil para mi”, dice Sandoval, quien reconoce que, en ese sentido, prefiere “los desafíos”. También cuenta que la propuesta “se comenta con los chicos y se llega a un acuerdo, ya que la experiencia da frutos en la medida en que estén motivados y lo hagan por propio interés”, apunta el docente. Y es que no es sencillo poner en marcha este tipo de iniciativa. Depende mucho de la convicción del docente, que debe presentar un proyecto muy sólido ante el British Council, un organismo destinado al desarrollo de relaciones culturales y educativas del Reino Unido con otros países. “Ayudó mucho que el diseño curricular habla de diversidad cultural. El acento está puesto en la integración”, dijo Santiago Sandoval. El profesor detalló que “en una primera etapa se realiza un intercambio mediante el correo tradicional”, para insistir en que todo lo que va y viene debe estar escrito en ambos idiomas. “Que el alumno tenga una carta manuscrita en sus manos es muy importante para iniciar el proyecto. Comprueba que es algo tangible, real”, enfatiza. El segundo paso fue desarrollar un blog donde los jóvenes de Berisso y los de Yorkshire intercambian descripciones y fotos que toman ellos mismos de la escuela, del barrio, de las fiestas populares de cada ciudad, de sitios turísticos locales y nacionales. También hicieron un corto, y ahora están en camino de realizar una teleconferencia. “Es muy valioso, también, el intercambio con la docente de allá; vamos hablando de cómo evolucionan los chicos y sobre cómo motivarlos más aún”, apunta Sandoval. “Había alumnos que nunca participaban en clase y que hoy quieren aprender. Aprender a escribir, a hablar, a pronunciar correctamente. Están felices. Están inmersos en algo real. Cuando todo se queda en el cuaderno y el pizarrón, se desinfla”, subraya. Además, alumnos que decían que era “muy difícil el inglés” comprendieron que para sus pares de Yorkshire es más dificultoso aprender el español. Eso también estimula, en el buen sentido. “Nosotros vamos mejor. Y nos damos cuenta de que no somos los únicos que tenemos que aprender otro idioma”, realza Brian Torriza, alumno de 6° año.

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