Alumno de 8 años perdió un testículo al ser atacado dentro de la escuela por sus propios compañeros

Alumno de 8 años perdió un testículo al ser atacado dentro de la escuela por sus propios compañeros
Lo maltrataban y era objeto de burlas, entre otras cosas, porque usaba anteojos. Recibió una golpiza a patadas durante un recreo. Al ser trasladado al Cepsi, los médicos decidieron la urgente extirpación al comprobar que le habían destruido el órgano.
Francisco es el nombre ficticio de un niño de ocho años que cursa el cuarto grado en la Escuela Nº 506 de la localidad de Cañada Escobar, en el departamento Banda, quien vive un calvario desde finales de marzo, cuando un fuerte puntapié de un compañero le provocó una grave lesión que obligó la extirpación de uno de sus testículos.

Era uno de los tantos ataques que había sufrido desde que inició la primaria, a manos de otros chicos que lo tienen como blanco frecuente de burlas porque usa anteojos o por cualquier otro motivo y que en muchas ocasiones derivó en agresiones físicas.

“Mi hijo está sufriendo las consecuencias del maltrato, porque yo me había cansado de reclamar por la situación que pasaba mi hijo en todos estos años. Ahora pasó esto y mi hijo va a sufrir durante toda su vida las consecuencias, que pueden ser no sólo físicas, sino también psicológicas, además de todo lo que pueda decir la gente, más en una comunidad tan chica como en la que vivimos”, descargó indignada Adriana, la madre del pequeño que hoy se recupera de la intervención quirúrgica a la que fue sometido en el Cepsi.

Según relató la madre a EL LIBERAL, el incidente sucedió días previos a Semana Santa, en el patio de la escuela, durante un recreo, cuando un chico de otro grado le puso el pie a su hijo e hizo que cayera al suelo. Sin darle tiempo a levantarse, el atacante le aplicó una fuerte patada en los testículos que dejó a Francisco retorcido por el dolor.

“Mi hijo me dijo que se defendió tirándole una piedra al otro chico desde el piso, y que todo terminó cuando otros alumnos fueron a avisarle a las maestras lo que había sucedido. Después, en la escuela me informaron del hecho y que lo iban a castigar no permitiéndole que salga a los recreos, lo cual para él es algo sin importancia porque, justamente, su maestra trataba de que él no saliera a jugar para evitar que otros chicos le hicieran burla o lo agredan. Pero mi hijo no me había contado hasta entonces que había recibido una patada en los testículos”, agregó la mujer.

Todo quedó en un ataque más de tantos que Francisco había sufrido en los últimos tres años, hasta que al día siguiente, cuando estaba en la escuela, el niño manifestó dolores en la parte inguinal.

Esa misma tarde fue llevado por su madre al Hospital de Niños de La Banda, donde un médico asoció el dolor con algún esfuerzo demasiado grande, o un síntoma propio de su desarrollo, porque el niño mantenía en secreto el fuerte golpe recibido. Tenía miedo que ese detalle hiciera que agravara su castigo.

“Nos enteramos de todo lo ocurrido recién a la noche, porque él le contó a mi hermana toda la verdad, y le dice que no me había contado a mí por temor a que nos enojemos todavía más. Entonces, al día siguiente lo llevé nuevamente al hospital y el médico me dijo que le dé Ibuprofeno y que le ponga hielo, porque todavía pensábamos que era algo leve, porque apenas tenía una hinchazón”, recordó.

La familia transcurrió el fin de semana largo de marzo con preocupación, porque los dolores en la zona lesionada, si bien no eran persistentes, tampoco cesaban.

“Pasaron las Pascuas y el lunes feriado, hasta el martes ya no aguantaba el dolor. Ese día no tuve en qué traerlo a la ciudad y el miércoles me fui de nuevo al hospital de La Banda de donde lo derivaron al Cepsi, donde me informaron que mi hijo tenía torsión testicular por un golpe muy fuerte. Ahí fue cuando mi hijo contó nuevamente todo con lujo de los detalles. Quedó internado con antiinflamatorios y calmantes para ser operado al día siguiente, después de hacerle una ecografía donde confirmaba lo que sospechaban los médicos”, dijo con pesar la madre.

“Yo no lo podía creer. A mi hijo le han tenido que sacar un testículo por un golpe que sufrió dentro de la escuela, le dieron de alta el lunes 8 de abril. Desde entonces, lo cuido como a oro, mucho más que antes, y me preocupa cómo va a seguir su vida, por todo eso no quiero que esto quede como un hecho más”, expresó casi ahogada por el dolor. l

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