Sorprende la corta edad de la víctima que es acosada por sus compañeros a la que le hacen objeto constante de sus burlas. La familia decidió cambiarla de Colegio ante la falta de respuesta de las autoridades.
“Mi hija viene sufriendo de este tipo de cuestiones desde el primer grado, le dicen que tiene que venir en auto, no en moto; yo llevo a mi hija en mi moto todos los días a la escuela antes de entrar a trabajar y estoy orgulloso de que mi nena sea de las mejores estudiantes de esa institución”, comentó el papá de la pequeña.
Pero ante la persistencia y la crueldad de las burlas, el hombre ha decidido sacarla de esa entidad y buscar otra institución educativa.
“Ya hemos tenido una entrevista en otro colegio, donde me la van a recibir sin ningún tipo de problemas teniendo en cuenta su rendimiento escolar; lamentablemente hemos debido tomar esta decisión porque no es posible continuar aguantando lo que debe enfrentar ella todo el tiempo”.
Por día en la ciudad capital de Santiago del Estero se registran cuatro denuncias por bullying, pero es obvio que existen muchos más casos que no llegan a la denuncia formal y que quedan en los reclamos muchas veces sólo verbales con las autoridades de cada colegio.
No es posible contabilizar cuantos casos como el de esta nena de siete años se producen en escuelas oficiales o privadas de la provincia, pero lo cierto es que el fenómeno está presente y cada vez con más fuerza.
Burlas por el aspecto físico, por el color de la piel, por ser “pobre”, por no “estar en onda”, por no beber junto al resto o por ser lindo o estudioso; son las más comunes dentro de un repertorio cruel que una vez que se instala, difícilmente pueda revertirse.
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