La sede Paraná de la Asociación de Lucha contra la Bulimia y la Anorexia cierra por problemas económicos, y los padres de adolescentes que están en tratamiento crearon una fundación. Cada tratamiento cuesta unos $2.500 mensuales.
Cada tratamiento ronda unos $2.500 mensuales por paciente y hoy, en Aluba Paraná, se están atendiendo unas 40 personas, de las cuales el 60% no tiene cobertura social, es decir, están “becados por la entidad”, se precisó.
“Se toma esta determinación porque no podemos seguir sosteniendo la ONG, por falta de recursos. Los tratamientos tienen un alto costo y no podemos seguir así, por eso se decidió cerrar la entidad y crear la Fundación Centro de Prevención y Atención contra la Bulimia, la Anorexia y Otras Patologías Sociales, que la conforman los padres de los chicos que están con estos problemas alimentarios”, explicó en diálogo con EL DIARIO, el secretario de la Asociación, Nicolás Lencina.
Pedidos. Ante esta situación y para que las personas que están con tratamiento no sean abandonadas a su suerte, la entidad pidió “ayuda” al Ministerio de Salud de la provincia para que se les solvente los gastos que demanda la atención.
“No queremos que los pacientes se queden sin tratamiento, pero es necesario conseguir una ayuda económica. La entidad tiene gastos de sueldos, tanto para el personal administrativo, terapéutico, como alquiler de luz, teléfono y otros servicios que tenemos fijos y por eso pedimos ayuda al Ministerio”, explicó el entrevistado.
A modo de dar a conocer el panorama que se vive en la entidad, desde la ONG se inició con una campaña de charlas–debates, sobre la importancia de la prevención de las patologías asociadas a trastornos alimentarios, que afectan a un alto porcentaje de la población adolescente.
“Esta campaña, a través de las charlas, nos ayuda para que haya cada vez más personas que conozcan sobre estas patologías que, en nuestro caso, vemos todos los días. Seguimos trabajando y luchando”, acotó Lencina.
Si bien ya está en formación la Fundación, se indicó que se seguirá trabajando con Aluba, ya que la sede central, seguirá asesorando a la nueva entidad para la lucha contra la anorexia y bulimia.
“En este momento tenemos a 40 personas en tratamiento y un 60% de ellos no puede pagar, no tiene cobertura social para realizar el tratamiento, que ronda entre los 2.400 a 2.500 pesos mensuales”, explicó.
A diferencia de otras patologías, el secretario reconoció que no se puede fijar un plazo de tratamiento. “Los otros días participamos de un encuentro en el que se hizo altas médicas de una paciente que llevaba 11 años de tratamiento. Esta persona no pudo pagar nunca el tratamiento y, durante todo ese tiempo estuvo becada”, acotó.
Reconocimiento. Ya no con el nombre de Aluba, sino el de Fundación Centro, la organización seguirá funcionando en La Paz 361 de la capital provincial. “Seguramente vamos a llegar a un buen acuerdo con el Ministerio de Salud para que se haga cargo de los tratamientos de estas personas que estaban en Aluba”, acotó.
En tanto, desde la Cámara Alta, se solicitó que los legisladores declaren el reconocimiento a la entidad. El pedido lo hizo el senador Eduardo Melchiori, a través de un proyecto en el que considera que debe ser declarado de interés legislativo a las actividades que desarrolla la Asociación de Lucha contra la Bulimia y Anorexia delegación Paraná.
El legislador destacó la labor que desempeña la entidad que atiende dos patologías a las que calificó como “dolencias de la modernidad, amplificadas por el bombardeo de los medios de comunicación que pretenden estandarizar los cuerpos y que influyen negativamente en niños y adolescentes, que si no cumplen con esos parámetros no van a ser aceptados en la sociedad”.
En el proyecto, Melchori consideró que “este problema no es sólo para niños y adolescentes, sino también muchos adultos están padeciendo estas psicopatologías alimentarias”.
El senador recordó que “la Nación y la provincia promulgaron leyes como la Ley de Talles, que tiene como finalidad garantizar la existencia de una serie normalizada de talles de indumentaria para adultos correspondientes a las medidas corporales de la población Argentina, en los establecimientos de moda y textiles cuya actividad principal, accesoria o eventual sea la comercialización, fabricación e importación de indumentaria”.
También resaltó que otro logro “fue reconocer a la obesidad como una enfermedad y, por lo tanto, sea cubierta por las obras sociales”.
Patología
Argentina, de acuerdo con los datos revelados por organismos nacionales e internacionales, registra el lamentable segundo puesto a nivel mundial, en materia de patologías alimentarias, tales como la bulimia y la anorexia entre la población menor de edad, estimándose que el 30% de los jóvenes sufre algunos de estos trastornos alimentarios.
En la actualidad, aquellos individuos cuyas medidas no se ajustan a los valores establecidos como “ideales” por parte de la industria textil, tienen que resignarse a dos alternativas, o deben optar por no comprar el modelo de indumentaria deseado, o tienen que intentar adaptar su cuerpo a los talles propuestos.
“En cualquiera de los dos casos, el resultado es sumamente nocivo para el cliente y corre el riesgo de desarrollar severos problemas de salud, con el fin de lograr encuadrar en los talles propuestos por los locales de moda, mientras que de acuerdo con estudios de mercado sólo el 5% de la población cumple con los estándares delineados por las empresas textiles”, se remarcó en la iniciativa que ingresó en la Cámara Alta entrerriana.
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