Un alto porcentaje de detenidos de Batán trabaja para empresas privadas

La reinserción laboral que se pretende tenga un preso en el sistema penitenciario debe suceder intramuros. Allí muchos reclusos optan por trabajar para empresas privadas y comienzan a conocer algunos oficios. En Batán el programa que se desarrolla es muy amplio.
LA PLATA (Corresponsal).- El juez Mario Juliano, integrante del Tribunal en lo Criminal 1 de Necochea, contó que “entre el 40 y el 50%” de los hombres detenidos en la Unidad 15 de Batán realiza trabajos intramuros para empresas privadas.

En esta entrevista con LA CAPITAL, el magistrado -que además dirige la Asociación Pensamiento Penal- se manifestó a favor de que los internos trabajen pero planteó la necesidad de contar con una legislación que regule las condiciones laborales en las cárceles bonaerenses.

- ¿Cuántos son los detenidos que trabajan en Batán?

- Entre 400 y 500 personas están prestando servicios para unas 8 o 10 empresas privadas que están instaladas desde hace mucho tiempo en la Unidad Penal 15 (de hombres). Son empresas comerciales cuyos productos son luego puestos en circulación.

- El trabajo en cárceles está regulado por la Ley nacional 24.660, ¿se aplica en la Provincia?

- La Ley nacional no es aplicable en la Provincia. En la Provincia no hay un sistema. El Sistema de Ejecución Penal –la Ley bonaerense 12.256- prevé justamente el desarrollo de trabajo, pero en la época en que se sancionó –año 1998- el tema del trabajo en cárceles era una hipótesis, una posibilidad que todavía no estaba demasiado desarrollada. Hay muchos vacíos, muchas lagunas. Las denuncias sobre trabajo esclavo en Batán de hace 2 o 3 años originaron que la directora del Servicio Penitenciario Bonaerense, Florencia Piermarini, hiciera una convocatoria multisectorial para analizar este tema. Uno de los problemas que se analizó fue la dificultad para encuadrar el trabajo en cárceles. En el Senado bonaerense yo planteé la necesidad de que exista una regulación legal que coloque en pie de igualdad a los internos con el resto de los trabajadores de afuera. Porque la circunstancia de estar privado de la libertad no implica la pérdida de otros derechos garantizados por la Constitución.

- O sea que en la provincia de Buenos Aires el hecho de que las personas privadas de la libertad trabajen o no dentro de la cárcel queda a criterio de cada Penal...

- En algún punto sí. Hay establecimientos que tienen más desarrollado el tema de la instalación de empresas privadas intramuros, y Batán es uno de ellos. Hay otros establecimientos, como la Unidad Penal 45 de La Plata, donde no hay ningún emprendimiento laboral. La ONG que integro, y yo como juez, estamos de acuerdo con que haya trabajo en cárceles: es una alternativa para emplear el tiempo en algo útil y es necesario para atender las necesidades propias y del núcleo familiar, que a veces se ve tan desprotegido con la situación de encierro que se genera una trascendencia nociva de la pena a terceras personas inocentes. Estamos de acuerdo con el trabajo en cárceles, pero siempre en los términos que garantiza el artículo 14 de la Constitución Nacional: con un salario digno y con atención de la seguridad y la previsión social.

- ¿En Batán se garantizan estos derechos?

- No. No hay cobertura de la seguridad social. Por ejemplo si hay un accidente, normalmente se hace cargo el Estado a través del Servicio Penitenciario. Por otra parte, si bien los salarios han mejorado, tampoco se equiparan con lo que puede ganar un trabajador afuera. Hace 2 o 3 años, el trabajador ganaba entre 400 y 600 pesos por jornadas de 8 o 10 horas, cuando afuera un salario normal era de 3 mil pesos. Hoy el salario por una jornada normal ronda, de acuerdo a la cantidad de horas trabajadas, los 2 mil pesos.

- ¿Ese salario lo cobra directamente el trabajador?

- Los internos pueden disponer del dinero. Lo utilizan en parte para sus propias necesidades, pero la mayoría de los trabajadores lo destina a la atención de las necesidades del núcleo familiar.

- ¿Es optativo trabajar dentro del Penal?

- Es optativo. De todos modos esto lo maneja el Servicio Penitenciario, es decir a quiénes escoge y quiénes quedan afuera. También hay que decir que en algún punto, el trabajo que –insisto- está muy bien y es necesario, va en desmedro de la posibilidad de estudiar. Hay muchos presos que por trabajar no pueden concurrir a cursar sus estudios.

- ¿Cuántas personas estudian en Batán?

- Aproximadamente el 15% de la población de Batán está estudiando en cualquiera de los niveles.

Violencia y aval social

- ¿Dónde están ubicadas las empresas para las que trabajan los detenidos?

- Están dentro del Penal. Hay una lavandería industrial -la más importante de Mar del Plata- que está encargada de lavar toda la ropa blanca de los establecimientos hospitalarios y las clínicas. También hay una fábrica de lavandinas, de tomate triturado, una procesadora de bloques, una zapatería industrial, hubo una procesadora de pescado… son entre 8 y 10 emprendimientos que están instalados con muchas ventajas porque, por ejemplo, no pagan la luz, que es provista por la Unidad. Y además tienen una mano de obra absolutamente cautiva, a la cual no se le permite sindicalizarse. Esta es una larga lucha: la posibilidad de que los trabajadores privados de la libertad estén sindicalizados para la protección de sus derechos, como cualquier trabajador. Pero resulta muy dificultoso todavía para nuestra cultura comprender que la persona privada de la libertad no es un objeto. Todavía pervive en nuestro imaginario que los presos deberían estar picando piedras al costado de las rutas.

- ¿Cree que una parte de la sociedad avala la violencia institucional?

- Evidentemente conviven distintas visiones de la sociedad y de los fenómenos sociales. Hay ciudadanos que lamentablemente –desde nuestra perspectiva- tienen una visión un tanto autoritaria del modo de resolver los conflictos y afrontar la vida en sociedad, y otros ciudadanos que pensamos en una sociedad democrática y pluralista en la que del único modo que se pueden resolver los conflictos es a través de la inclusión. Son los 2 modelos que conviven en el tema penal y en todos los temas que más involucran a nuestra sociedad. Creo que no estamos en este momento en el contexto más favorable para la causa de la defensa de los derechos humanos y la disminución de la violencia institucional. Parecería que para buena parte del mundo de la política (y no quiero hacer generalizaciones) sus intereses y preocupaciones están pasando por otro lado. De todos modos creemos que es una causa justa, que hay que seguir trabajando y no dejarse ganar por la desazón.

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