Cúneo Vergés le planteó una cuestión de privilegio al representante del Partido Laborista. Causa penal sin avances
El oficialismo admitió que habrá retoques en la ejecución
La oposición se opuso a avalar la ley por las delegaciones al PE
El gasto en personal será de $ 2.888 millones en 2009
Destinarán la mitad del Presupuesto 2009 a sueldos
El oficialismo decidió avanzar a fondo contra Osvaldo “Renzo” Cirnigliaro, en reacción a sus denuncias de la existencia de una “sociedad mafiosa” para beneficiar al gobernador José Alperovich y a sus amigos y socios . Ayer, en medio de la sesión, José Alberto Cúneo Vergés presentó una cuestión de privilegio contra el laborista e inmediatamente fue girada a la comisión de Asuntos Constitucionales para que se la tramite. El cuerpo, que preside Antonio Raed, tiene pendiente de resolución un planteo de principios de junio pasado efectuado por Sergio Mansilla luego de que Cirnigliaro lo denunció penalmente por agresión y amenazas (ver “Causa penal...”).
“Este Gobierno trabaja para su bolsillo y para el de los socios; nada más lejano de la doctrina justicialista de trabajar para el pueblo. Este señor (en referencia a Alperovich) se infiltró en el peronismo, pero era comunista junto con su familia”, afirmó el opositor.
Los dichos enardecieron al alperovichismo. “No soy ni cómplice ni mafioso, no se pueden mancillar honores”, afirmó Gregorio García Biagosch. Trascartón, Cúneo Vergés anunció que iba a presentar una cuestión de privilegio contra Cirnigliaro (lo hizo luego) y pidió el apoyo de su bloque: “sus expresiones son groseras e infundadas; él no es ejemplo de que haya hecho algo bien cuando fue ministro de Economía de Fernando Riera ni cuando negoció sus electores para que voten a José Domato como gobernador”. “Estamos hartos de que predique moral con la cartera abierta, llegó al límite de la barbaridad y de la ofensa al presumir que todos somos delincuentes”, aseveró.
Cirnigliaro contragolpeó. “Fui aludido por un hombre que fracasó en todo (por Cúneo Vergés), ministro de Educación de Domato que fue echado del cargo cuando apoyó mi candidatura a presidente del PJ. No tengo la culpa de que haya sido deudor del Banco de la Provincia de Tucumán y que se hayan quemado todos sus comprobantes”, sostuvo.
El alperovichismo se atrincheró en defensa del Gobierno, en sucesivas intervenciones de sus legisladores hasta que las cerró Mansilla. “Me siento orgulloso de acompañar este proyecto político, al que algún malintencionado lo hace ver como una banda pero es el que está cambiando Tucumán. Alperovich no está allí porque lo puso su padre, sino porque el 80% de los tucumanos que lo reeligieron el año pasado, aunque algunos perdedores garronean cargos. Este fue el mejor gobierno desde la vuelta de la democracia”, afirmó.


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