La biografía prohibida por el gobernador se refiere a una de los asesinatos más emblemáticos ocurridos en Tucumán, y cuya investigación permanece en vía muerta.
Paulina murió una trágica noche de verano de 2006 y la Justicia aún no pudo determinar quién fue el responsable. Paulina, además, era hija de Alberto Lebbos, entonces subsecretario de la Juventud de la provincia, quien renunció a su función por la poca predisposición del Gobierno en esclarecer el hecho.
Bernardo Lobo Buggeau, entonces secretario de Derechos Humanos, se solidarizó con él y también abandonó el gabinete de Alperovich. También le costó el cargo a Pablo Baillo, un ex bussista que por entonces se desempeñaba como ministro de Seguridad. Baillo es todavía asesor del gobernador; no está expuesto en la escena central, aunque mantiene su sueldo del Estado.
El crimen de Lebbos tuvo mucha repercusión a nivel nacional y por entonces amenazaba con convertirse en el caso “María Soledad Morales” en su versión tucumana.
Cuando en Tucumán corrían como reguero de pólvora versiones que indicaban que en el asesinato habrían participado los “hijos del poder”, Noguera golpeó asustado las puertas del domicilio del gobernador.
Alperovich y el fiscal orquestaron un operativo de prensa y convocaron a los medios. Al día siguiente, Noguera fue apartado de la investigación. La causa fue derivada al fiscal Carlos Albaca, conocido por ser un experto en archivar expedientes. Actualmente, el crimen de Lebbos se reduce a una pila de papeles amontonados en el desorden de algún despacho de los Tribunales. No hay detenidos por el crimen.
Pero tal vez la señal más clara de que a Alperovich no le gustan los fiscales independientes se dio en diciembre de 2010, desentendiéndose del orden de mérito establecido por los examinadores del CAM.
En aquella oportunidad, el secretario penal del Juzgado V Carlos López se quedó con el primer lugar para liderar la fiscalía de Monteros, una localidad ubicada 50 kilómetros al sur de la capital tucumana.
Sin embargo, el gobernador —dentro de sus potestades— ungió como fiscal a Jorge Ariel Carrasco. Carrasco había salido segundo en el concurso que había realizado el CAM.
Anteriormente, López había sido secretario penal de la Fiscalía Anticorrupción, a cargo por entonces del legislador Esteban Jerez. Esa oficina penal había investigado varias denuncias contra Alperovich.
Alperovich no perdonó a López por haberlo investigado y lo bajó de la fiscalía de Monteros.
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