Alperovich cambió el dique Potrero de las Tablas, que traería agua y energía, por el edificio para los legisladores

Alperovich cambió el dique Potrero de las Tablas, que traería agua y energía, por el edificio para los legisladores

Al poco tiempo de asumir la gobernación, José Alperovich anunció la concreción de una gran obra: el dique Potrero de las Tablas.

El Zar quería emular a Celestino Gelsi, que aún contraviniendo órdenes nacionales, y en un mandato de menos de cuatro años, llevó adelante el monumental dique El Cadillal.

Alperovich anunció que la presa de Potrero de las Tablas tendría una capacidad de embalse de 62,5 hectómetros cúbicos, con una altura de 72 metros sobre su mínimo nivel de fundación y una longitud de coronamiento de 237 metros. 

Generaría un lago de 325 hectáreas y permitiría regular las descargas del río Lules derivando un caudal medio de alrededor de 6 metros cúbicos por segundo. 

"Estas condiciones generarán el abastecimiento de agua potable a poblaciones radicadas en la zona dominada por el embalse y parte del Gran San Miguel de Tucumán", explicó. 

"El embalse también permitirá el aprovechamiento hidroeléctrico, generando alrededor de 39 millones de kilovatios hora anuales de energía eléctrica. Además, el dique tendrá un enorme impacto turístico y de desarrollo económico para una amplia zona", prometió Alperovich.

Sin embargo, luego se le cruzaron otros proyectos más interesantes y rentables (¿para la provincia?). Por ejemplo, una mole de 15 pisos con destino a la nueva Legislatura. El edificio fue calificado como "horrible" por el arquitecto César Pelli.

Alperovich le adjudicó la construcción en forma directa a sus amigos de Tensolite.

Esperando el retorno de los beneficios para la comunidad, el Zar pagó un monto superior a los 45 millones de dólares, es decir 675 millones de pesos en la actualidad, lo que sobraría para construir el dique Potrero de las Tablas, proyecto finalmente archivado "por falta de fondos".

El "estadista" Alperovich prefirió asegurarse de que no les faltara la luz ni el agua a sus sedientos legisladores. 

En once años, Alperovich lleva gastados más de 20 mil millones de dólares, es decir unos 300 mil millones de pesos. 

Pero sólo se preocupó por pequeñas obras -preferentemente sin licitación- que le dieran rédito económico y electoral rápido. 

Los años de crecimiento que vivió la Argentina no alcanzaron para que Tucumán mejorara su matriz agrícola, industrial o comercial. 

Ni una sola obra transformadora, de envergadura estructural, se realizó en la provincia, pese a la bonanza fiscal sin precedentes históricos, y a que tenemos los impuestos más altos del país. 

¿Adónde se fue la plata? Todos lo sabemos.

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