En Casa de Gobierno circula la fuerte versión del próximo reemplazo del ex periodista Raúl Armisen como director de Canal 10.
Armisen se encuentra enemistado con propios y extraños, y aparece como responsable de haber transformado a la pantalla del canal en un espacio previsible y aburridamente oficialista. "Al menos en Canal 8 lo hacen más divertido", lanzó un ministro, en rerferencia al programa matutino de la emisora de Telefé.
Para Alperovich los números mandan. Y el último informe de audiencia que le llegó es lapidario. Canal 8 se consolida día a día al frente del rating.
Un buen consejero advirtió al gobernador que para recuperar su liderazgo histórico, Canal 10 debe volver a hacer periodismo, sin dejar de difundir lo que hace el gobierno, pero mostrando también lo que no le resulte favorable, y erradicando la censura que instauró Armisen para los que no coinciden con Alperovich.
Aunque muchos talibanes del gobierno no lo entiendan así, por ese camino de sensatez y realismo, Alperovich ganaría más de lo que perdería, y podría acercarse un poco a la clase media, fuertemente crítica del régimen autoritario que impera en Tucumán.

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