El almacenamiento de agua en campos chivilcoyanos Sector Agropecuario

El ingeniero agrónomo Rodolfo Gil, del INTA Castelar, estuvo presente en una jornada a campo que realizó la firma Sursem en un campo cercano a la localidad de Coronel Mom.
El encuentro estuvo dirigido a los productores de la zona y tuvo como objetivo mostrar las novedades de trigo que posee la firma en el mercado. Hubo una serie de charlas, a cargo de profesionales del INTA y de la Facultad de Buenos Aires, para optimizar la producción. En una entrevista con el ingeniero Gil, comentó “estamos en pleno desarrollo del trigo, un cultivo muy importante para la rotación” dijo, y consideró que la humedad en el suelo “es pensar en el éxito del cultivo y la sustentabilidad del campo”. En otra parte de la entrevista, remarcó que “en el partido de Chivilcoy, para apuntar un rendimiento de 4 mil kilos de trigo tendríamos que pensar en 350 milímetros de agua. Esto nos lleva a pensar cuánta agua podemos almacenar en el suelo, pero dependerá de los distintos tipos de suelo”. “En esta región, en un metro de suelo -la raíz de trigo puede superar el metro de profundidad-, podemos almacenar entre 320 a 350 milímetros, con lo cual si se arranca con un buen barbecho puede asegurarse la cosecha, pero las cosas no son tan así, porque del total de agua que puede almacenarse en estos suelos, aproximadamente la mitad la planta no lo puede aprovechar, porque queda tan retenida que la planta no tiene la fuerza necesaria para obtenerla. En lo mejor de los casos, en los suelos bien cargados de agua, la cantidad de agua almacenada es de alrededor de 130 a 140 milímetros., por lo que nos está faltando más de la mitad para alcanzar los 4 mil kilos que necesitamos para una buena cosecha”. -¿Qué tiene que pasar? -Llueve o riego. El riego tiene un costo adicional y depende de la zona, por cantidad y calidad de agua. No sólo es necesario que llueva, sino que el agua entre y sea almacenada. El suelo es un cuerpo que tiene poros pequeños, que almacenan el agua, pero hay otros de mayor tamaño, que son los que permiten que el agua se infiltre. Los poros más pequeños, que son los que almacenan el agua, dependen de la textura del suelo y que no se puede cambiar, pero la cantidad de poros grandes dependen de la estructura del suelo y está muy ligado al manejo del campo. Insistimos en las rotaciones y si apuntamos al monocultivo de soja, el balance de materia orgánica se cae. Necesitamos cultivos como el trigo que aportan un buen volumen de raíces, generando una macroporosidad para lograr la infiltración del agua. Cuando comiencen las lluvias estivales, que generalmente son torrenciales, el rastrojo que produce el trigo frena el impacto de la gota y evita el escurrimiento. De esta manera estamos aumentando significativamente la eficiencia del uso del agua a través de la eficiencia del almacenamiento. En zonas onduladas, más del 40 por ciento del agua se está yendo por escurrimiento si se hace un mal manejo.

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