La sospechosa no fue ubicada, aunque sí seis trabajadoras, dos de ellas extranjeras. Al momento de los operativos no había clientes.
El delito que la Justicia le imputa en cualquier caso es el de “promoción y facilitación de la prostitución”.
Uno de los domicilios allanados se ubica en la calle Luis Beltrán al 100, esquina La Pampa, y forma parte de un complejo de departamentos.
El otro está en Belgrano al 2100, y se accede por una escalera que, de un lado, conduce a un gimnasio que nada tiene que ver, y del otro, al prostíbulo escondido detrás de una puerta que no levanta sospecha alguna. “Por fuera, es imposible darse cuenta”, dijo García.
En cuanto al primero, el comisario Daniel Segura, a cargo de la División Delitos Sexuales, precisó que encontraron a dos mujeres, una de ellas neuquina, y otra oriunda de Salta. No había clientes.
En el segundo, de calle Belgrano, había cinco mujeres: una brasileña, una colombiana y tres argentinas, entre las cuales hay una joven oriunda de Bahía Blanca. Este lugar ya había sido allanado a principios de año.
“Las extranjeras no tenían los papeles en regla, por eso intervino la Dirección Nacional de Migraciones. Habían ingresado como turistas y se quedaron”, detalló el fiscal.
El plazo que tenían para permanecer en el país en esa categoría estaba vencido.
Las seis mujeres que encontraron en esos sitios ejercen la prostitución, y por lo tanto, ninguna de ellas fue acusada de promover y facilitar esa actividad.
En el prostíbulo de calle Belgrano, ambientado para tal fin, tampoco había clientes.
Los policías, en presencia del fiscal, secuestraron cuadernos con anotaciones y material relacionado con el comercio sexual, como preservativos, consoladores, cremas y publicidad.
Personal de la División Delitos Sexuales inició la investigación en junio a partir de una publicación en la web que solicitaba el servicio de mujeres que ejerzan la prostitución. En el camino, se incorporaron testimoniales que corroboraron el ejercicio de esa actividad en esos lugares e incriminaron a la mujer sospechada de administrarlos.
De acuerdo con las anotaciones que el fiscal pudo observar en los cuadernos secuestrados, el 60 por ciento de la ganancia quedaba en manos de la mujer que ejerce la actividad, y el 40% restante le correspondía a la dueña del lugar.
Los allanamientos se comprenden como parte de una política de persecución que asumió la Fiscalía de Delitos Especiales para combatir la explotación sexual.
Las seis mujeres halladas en estos lugares prestaron declaración testimonial en calidad de víctimas. Todas son mayores de edad, de 23 a 40 años.
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