"La rutina desgasta y es necesario renovar las autoridades. La ausencia de participación te va acobardando", asegura el fomentista Rubén Dubois.
A pesar de que aún quedan muchas necesidades básicas por cubrir, los vecinos parecen no tomar la iniciativa y este es el primer problema que salta a la luz.
Dubois cree que, en este sector, el compromiso de los vecinos no se manifiesta, "por lo que, una vez que se entra en el fomentismo, es muy difícil salir.
"La tarea demanda muchas horas de trámites y dedicación. Yo lo hice por años, pero la rutina desgasta y es necesario renovar las autoridades, porque, de lo contrario, terminás quedando solo".
Más alejado del activismo que lo definió años atrás, Dubois ofrece, sin embargo, una visión acerca de las cuentas pendientes en el barrio.
Entre ellas, el reclamo casi histórico por los anegamientos en el sector de calle Don Bosco, entre avenida Buenos Aires y Biggio.
Siendo el último barrio de una cuenca pluvial que nace en Villa Belgrano y Villa Floresta, la problemática se centra en la falta de desagües ad hoc.
"Al estar a pocas cuadras del canal, siempre pedimos un desagüe por ese sector. Se sabe que es una obra costosa, pero nos llegaron a decir que, al ser algo que la gente no ve, entonces no resulta atractivo para invertir, como sí un alumbrado público, por ejemplo".
Sin embargo, la falta de inversión se hace evidente en una recorrida por el sector: calles sin pavimentar y sin cordón cuneta (con excepción de Don Bosco), y algunas casas sin servicios de gas ni cloacas.
"El rol del vecino es el de ayudar a sostener lo que hay. Pero, para encarar las obras, hoy se necesita una inyección de dinero importante, que sólo puede provenir de un político que maneje los posibles subsidios", destacó Dubois.
La vecina Nélida Ortiz (59 años), por su parte, señala que, siendo un barrio de industrias, también sería esperable recibir apoyo desde ese sector.
"Mucha gente viene a trabajar acá y no le importa mantener bien su espacio. Hacen plata, pero no invierten. Esto tendría que revertirse", agrega.
Proyección sin fondos
Aerotalleres es habitado por unos 1.500 vecinos de clase media y trabajadora. Su perfil es de barrio semiindustrial, aunque no contiene entre sus límites institución alguna que lo defina.
Desde hace años, la construcción de la sede de la sociedad de fomento, sobre Avellaneda 2.560, se encuentra paralizada, ante la falta de inversión, como también el único espacio verde, que podría llegar a convertirse en la plaza del barrio, sobre la esquina de calle Pirez.
"La idea era hacer una sede con un salón de usos múltiples, donde se pudieran ofrecer actividades culturales y con un espacio verde para la recreación. Pero no hay fondos que puedan hoy solventar este proyecto", señaló Dubois.
De calles seguras, custodiadas por vigiladores que hacen rondines con el permiso de los vecinos, el barrio continúa creciendo en cuanto a viviendas, a pesar de sus limitaciones y su estático presente.
Lo que hay que saber
* Nombre: Según sus pobladores, el barrio recibe su denominación por el club Aerotalleres, ubicado en las inmediaciones.
* Límites: De 17 de Mayo a Biggio y de Don Bosco a Avellaneda.
* Luz: 60%.
* Agua: 90%.
* Gas: 80%.
* Cloacas: 80%. Para el porcentaje restante, ABSA aduce no contar con disponibilidad.
* Transporte: No tiene.
* Plaza: No tiene.
* Instituciones: Sociedad de fomento.
* Actividad comercial: Industrias sobre Don Bosco y Bolivia.
* Actividad cultural: No tiene.
Los vecinos tienen la palabra
* "Estoy muy aislada respecto de la tarea de la sociedad de fomento. No sé ni quién es el presidente. Pero si hay que hablar del barrio, las calles son un asco, falta alumbrado y limpieza en terrenos baldíos, que ensucian hasta los mismos vecinos". Teresa Astudillo, de 54 años.
* "En estos años, no se ve progreso alguno, más allá del impulsado por los propios vecinos que invirtieron, por ejemplo, en el cordón cuneta. No tenemos las calles en condiciones y la acumulación de agua tras las lluvias sigue siendo recurrente". Víctor Rivademar, de 59 años.
* "Odio la tierra que nos tapa cuando hay viento, pero, dentro de todo, el barrio es tranquilo. Si me ponen asfalto, me quedo, porque acá es donde crecí y donde mis viejos eligieron vivir desde antes que se fundara el sector. Aun cuando no había nada, tras pasar Sixto Laspiur". Matías Goyeneche, de 24 años.
* "Hace 25 años que vivo en Aerotalleres y veo que se progresó en la zona del camino de cintura, donde se hizo un parque y se erradicaron los yuyos. Pero seguimos muy atrasados. Don Cristian --por el intendente Breitenstein-- se tiene que poner las pilas y ofrecer facilidades para que la gente también pueda pagarse su propio asfalto". Nélida Ortiz, de 59 años.
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