Nutricionistas consultados por El Sol Online aseguran que hay opciones para remplazar en energía y costo los productos con harina. Podría haber incremento en cinco días. Meriendas escolares, a salvo porque no incluyen derivados.
Sin embargo, nutricionistas consultados por este diario aseguran que “no pasa nada si se deja de comer pan u otro tipo de panificado” y coinciden en que existen alternativas que ayudan a compensar nutricionalmente la suba del pan y todos los derivados de la harina. De hecho, no sólo sugieren alimentos que pueden remplazar los aportes de este producto rico en calorías, sino también otras posibilidades igual o más económicas para el consumidor final, que es uno de los que más siente el ajuste.
Es que, según registra la Asociación Mendocina de Panaderos y Afines, la bolsa de harina de 50 kilos subió cerca de 20% en los últimos quince días, y la mayoría de las panaderías y confiterías prefirió congelar sus precios “y absorber los gastos” para evitar una baja en el consumo, aunque, algunas ya hicieron sus ajustes con uno o dos pesos. Sin embargo, oficialmente, la asociación no dio una lista de precios sugeridos para evitar otra baja en el consumo, pero tampoco descarta, según su titular, Carlos Campo, evaluar un aumento si en estos días el costo de la harina continúa subiendo.
Consejos útiles para remplazarlo
Los expertos en nutrición aseguran que hay alternativas para paliar la suba del pan. La decana de la Facultad de Nutrición de la Universidad Maza, Cecilia Llaver, aseguró que, de entrada, se puede bajar el consumo del pan por dos razones: para ahorrar dinero y para ahorrar calorías y mantener la figura. La nutricionista asegura que no hace falta suprimir completamente el consumo del hidrato de carbono complejo, ya que este tiene la característica de ser una fuente de energía, cuyo glucógeno va directamente a los músculos. Pero, Llaver aconseja tomar productos de similares ventajas, como el arroz y las pastas, porque “se pueden acompañar con quesos y verduras y son más nutritivo”.
Además, planteó que el pan y otros panificados pueden comerse sólo en el desayuno y la merienda y sí evitarlos en el amuerzo o en la cena:
“El pan para acompañar una comida es una costumbre muy argentina. Comer pan en el desayuno o en la merienda, con quesos y dulces, está bien, pero no mucho más”.
Los cereales, las legumbres, la polenta son un opción en hidratos, como también los tubérculos (la papa o el camote), que no están caros y son fuente de energía.
Para Susana Almiñara, nutricionista del Plan Provincial Comer Juntos, las frutas de estación son otra buena opción. “La banana y la manzana tiene hidratos de carbono complejos y son saludables. En menor medida, pero también como fuentes de energía, Almiñara recomienda un postre con frutas como melón, sandía y duraznos. “También achicoria y rúcula, cuyos precios no subieron como el tomate o el choclo”, aconseja la especialista.
Menos hidratos en las escuelas
Almiñara contó que desde hace dos años, las meriendas saludables en las escuelas “llegan con menos panificados que son remplazados por galletas de miel y otros productos locales para sumar a la economía regional”.
Noemí Massolo, titular de la Dirección de Promoción del Derecho a la Alimentación, aseguró que la posible suba de la harina no impactará en el presupuesto anual (este año rondó los 169 millones de pesos para escuelas y barrios carenciados). Incluso, en caso de que suba el pan, Massolo aclaró que las harinas hoy no son un producto fundamental en las meriendas, a raíz de la encuesta provincial que detectó que 33% de la población escolar sufre de sobrepeso y obesidad.
“Hemos eliminado bastante los hidratos y creemos que esa opción es la más saludable para todos”, concluyó la funcionaria.
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