Alicia Dalpra se abrazó con su madre y un hermano en TV

Alicia Dalpra se abrazó con su madre y un hermano en TV
Alicia Dalpra, la mujer que nació en Rafaela hace 45 años pero fue dada en adopción a una familia de Buenos Aires, descubrió a su familia biológica el miércoles cuando se presentó en un programa de Canal 2 América TV. Ese día sólo hablaron por teléfono pero fue ayer que pudo abrazarse con su madre, Lucía Bender, y uno de sus hermanos Osvaldo Andereggen.

Nadie escribió el guión, no era ficción. La historia de Alicia Dalpra es realidad pura aunque necesitó de la magia de la televisión para impactar, conmover, emocionar. Y para dar un giro de 360º a partir de su decisión de buscar su familia biológica en el programa “Los Unos y los Otros”, que todas las tardes conduce Andrea Politi por Canal 2 América TV.

El miércoles Alicia compartió ante todos su historia porque a pesar de que había iniciado la búsqueda hacía una pila de años no había logrado avanzar. El único dato para poner en marcha el operativo nacional por TV fue su primer día de vida: dijo haber nacido el 4 de febrero de 1968 alrededor de las 15 en el Hospital SAMCo de Rafaela y que su madre tendría 63 años y era de ascendencia alemana.

Después confió que Carmelo Dalpra y su esposa que residían en Buenos Aires, que ya tenían un hijo, la adoptaron. Recién a los 18 años se enteró que los Dalpra no eran su familia biológica y desde ese momento quiso saber qué pasó y buscar a su madre de sangre para tratar de encontrar las respuestas, tal como publicó este Diario en su edición del jueves.

Antes de terminar el programa del miércoles el misterio comenzó a develarse: desde Rafaela llamaron Daniel Andereggen, un supuesto hermano, y luego quien podría ser su mamá, Lucía Bender, quien aportó datos que coincidían con el relato de Alicia. Así se cerró el primer capítulo de una historia increíble que continuó ayer en el mismo living de “Los Unos y los Otros”, con Politi administrando las emociones y los tiempos del reencuentro.

Ansiedad, miradas profundas, lágrimas y sonrisas y un mundo de sensaciones se mezclaron como en un cóctel recreando un ambiente de emociones extremas. Todo se inició con las confesiones de Lucía, quien camina con la ayuda de su bastón, y se definió como una vecina más del barrio San Martín de Rafaela que está jubilada. Reconoció que vivió “una infancia muy dura, no fue un lecho de rosas” y que su padre –murió hace 22 años- le daba “unas palizas bárbaras”, que siempre la maltrataba. Quizás por eso se explica su lucha contra una artritis por la que debió ser operada en tres oportunidades en una de sus piernas.

Cuando tenía 17 años, Lucía conoció en un baile a Osvaldo Suárez, quien vivía en un pueblo cercano a Rafaela. Apenas empezó la relación llegó el embarazo. “Cuando se enteró se borró”, confió la mujer sobre su novio al tiempo que admitió que nunca habló sobre “educación sexual” con su madre. Siguió adelante con su embarazo pero lo ocultó utilizando fajas para disimular.

“Mi padre se fue a la tumba sin saberlo”, precisó sobre aquellos tiempos, aunque su madre sí lo supo y ayudó con la mentira. Jamás tuvo control médico durante su embarazo. El domingo 4 de febrero de 1968 Lucía tuvo contracciones y una de sus tres hermanas la acompañó al Hospital. La tarde de ese día fue mamá pero no podía regresar a su casa con la bebé.

“La entregué por miedo a mis padres. Mi madre me obligó a dejarla”, afirmó con la voz entrecortada y una angustia que le dolía. “Las enfermeras me mostraron el bebé. Y se la llevaron. No sé dónde se la llevaron”, agregaba con más lágrimas. “No la olvidé nunca, la llevé siempre acá y acá”, dijo mientras se señalaba la cabeza y el corazón.

Después de explicar, con tristeza, aquella etapa de su vida, Lucía contó que se casó con Andereggen, con quien tuvo tres hijos –entre ellos Daniel, quien habló el miércoles por TV al programa concretando el primer contacto y Osvaldo, quien ayer acompañó a su madre-.

El miércoles en su casa de barrio San Martín Lucía estaba desbordada como habitual televidente del programa de Politi: recibía llamadas al teléfono fijo y al celular. Toda Rafaela parecía estar mirando ese programa. “Daniel, mi hijo, llamaba al Canal pero no se podía comunicar. Yo también llamé pero sin éxito. Pudimos enviar un mail y ahí sí la producción nos llamó. Mis hijos sabían que tenían una hermana mayor y la habían buscado”, sostuvo.

Casi al final del envío, los protagonistas de la historia se fundieron en un abrazo. Primero Lucía con Alicia, quien se mostró “feliz” porque ahora podrá venir a Rafaela –prometió visitar la ciudad- y porque está remodelando la casa para ampliar la familia, ya que su objetivo es juntar a la adoptiva y a la biológica. “No tengo más un hermano, ahora tengo cinco”, resaltó sin rencores en un clima donde asomaban las primeras bromas.

Osvaldo, con su imponente 2,01 m de altura, alcanzó a decir “todavía estamos shockeados”. Pero Politi advirtió que “hay que esperar el ADN”, instando a mantener la cautela hasta el martes, cuando estará el resultado del estudio médico. “¿Te intriga saber de tu papá biológico?”, disparó la conductora anticipando un posible futuro capítulo de la saga.

Otro interrogante quedó flotando. “¿El hermano de Alicia, que es adoptado, es de Rafaela?”, planteó Politi. “Puede ser”, respondió alguien pero… lo dejaron ahí. Todavía procuraban asimilar este golpe de efecto que el destino le dio a sus vidas.

Colorín colorado, esta historia recién comienza.

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