Por: Ricardo KirschbaumCristina Kirchner ha defendido ayer la alianza con Venezuela y subrayado los logros comerciales de esta asociación. No es una novedad política: el vínculo de los Kirchner con Hugo Chávez es una de las pocas cosas claras de la política exterior argentina. Hubo dos explicaciones centrales sobre la alianza con Chávez. La principal fue que Caracas ha sido durante la gestión kirchnerista un prestamista de última instancia.
Es decir, que Argentina paga por un combustible que los venezolanos compran en donde esté disponible. La pregunta elemental es ¿por qué el Gobierno no adquiere directamente lo que necesita en el mercado internacional de combustibles? Lo ha hecho obligatoriamente este invierno, recurriendo a las mismas fuentes a las que recurre Caracas para comprar gasoil que no produce. Sin costos extra. Esta intermediación política ha sido presentada siempre por el Gobierno como provechosa. Esto es seguro. Pero ¿para quiénes? Sería muy bueno comenzar a saberlo.


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