Los candidatos a intendente se mostraron en el debate con un libreto prearmado, en el que ninguno de los cuatro quiso desperdiciar los segundos de la televisión para profundizar en peleas.
Se ajustaron a las reglas con palabras preestudiadas en una catarata de promesas, pocas facturas y muchas obras. En escasos momentos se salieron de libreto.
Mestre se mostró más fluido que en los debates de 2007 y 2009. Olga estuvo más apagada que lo que esperaban sus mismos contrincantes. Salió rápida al cruce, pero se paró menos aguerrida que en otros escenarios. Campana se notó más nervioso, pero con un discurso un poco más consolidado. Dómina siguió su estilo pausado. Tal vez el menos alibretado.
No hubo golpes de efectos, ni anuncios. Si alguno se pensó que ganó, se equivocó: faltan 21 días.
Comentá la nota