“Se habrá ido con algún noviecito señora, mejor por las dudas espere 24 horas antes de hacer la denuncia; hoy los chicos de esa edad son así, después vuelven”. Pero muchas veces no.
Daiana Pili, de 17 años, hace más de 70 días que no aparece. Se han realizado campañas públicas, movilizaciones y reclamos, pero Daiana no aparece.
Gonzalo Iñiguez hace un año que no aparece. Su hermana lo ha buscado y ha puesto en escena pública el caso, pero no aparece.
Luciana, de 15 años, estuvo desaparecida durante dos semanas en el año 2012. La encontraron en la localidad de Roque Pérez y hoy se encuentra alojada en una institución de víctimas de trata; la Justicia la buscaba como “averiguación de paradero”, después se comprobó que había sido víctima de la trata de personas. La habían secuestrado.
El sábado pasado, a pocas horas de que se cerrara el evento organizado por la Mesa Contra la Trata de Personas, dos adolescentes de 14 años desaparecieron; se “fugaron” de un hogar en el que estaban con medidas dictadas desde el Servicio Local de Niñez. Se “fugaron” sin más datos que los expuestos y al día de hoy las novedades son nulas. La policía no las encuentra, los organismos estatales no las encuentran, la familia -claro está-mucho menos.
Si se habla de trata de personas, se habla de crimen organizado y de mafias coordinadas logísticamente. Si hay mafias, hay vinculaciones con el poder: el político, el mediático, el económico y -por supuesto- el policial; la “mafia” no nace en un país llamado Mafia, sino que se gesta en el seno de la convivencia que acuna el poder de todo tipo. No hay mafia si no hay vinculación y articulación con el poder.
Pocas horas bastan para el secuestro, el traslado y el comercio de personas a fines de explotación sexual, laboral o venta de órganos. Argentina es un país de origen, tránsito y destino de hombres, mujeres y niños con fines de explotación sexual y trabajo forzoso. La mayoría de las víctimas de trata provienen de zonas rurales o barrios pobres de la Patria, según las organizaciones no gubernamentales y organismos internacionales. Algunos funcionarios municipales, provinciales y, en menor medida, nacionales, participaron directamente o indirectamente en el delito de la trata de personas. Presuntamente, algunos funcionarios policiales consienten actividades relacionadas con la trata de personas o advierten a los propietarios de burdeles sobre allanamientos inminentes. Hay muchos funcionarios de la Policía Federal y Bonaerense removidos de sus cargos por estar vinculados a este flagelo, más no condenados concretamente por el delito.
¿Tandil sigue siendo una excepción a toda regla?
Los últimos casos se filtran y publican en la agenda local gracias a que los colectivos de organizaciones comienzan a destapar la olla del silencio que cubre las sierras. En Tandil están desapareciendo adolescentes. La problemática es urgente y a contrarreloj. El tiempo y la decisión política de problematizar esta situación son dos factores que urgen para seguir avanzando: el tiempo es hoy, la decisión política, también.
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