Recién en julio iniciarán las obras. A principios de año el ente regulador determinó que el agua de las perforaciones con las que se abastecía a la zona no eran apta.
Desde la cooperativa El Plumerillo, la misma que les brindaba el agua hasta que se conoció el dictamen del EPAS, indicaron que a principios de julio comenzarán las obras en la primera de esas perforaciones, mientras que aguardan la aprobación de redes subterráneas para comenzar con la que estará en la zona del nosocomio.
Ambas ya están adjudicadas y tendrán un costo de 3,5 millones de pesos. Mientras aguardan por esa solución, la Municipalidad de Las Heras envía camiones de agua potable para que los vecinos de las zonas damnificadas puedan consumir y beber.
"A veces estamos trabajando mi mujer y yo y, por no estar en la casa, perdemos uno de los camiones con agua. Me tengo que ir en el auto a buscar al primer lugar que consigo", indicó Víctor, vecino de la calle Felipe Moyano.
Acostumbrados
La falta de agua perjudica a la mayoría de los vecinos de El Algarrobal. En la misma situación se encuentran los barrios Jorge Newbery, La Esperanza, los lotes Cabello Franco Silva y Marañón; y las calles Pedro Pascual Segura, Zapata, Aristóbulo del Valle y Maipú.
"Hace rato que estamos con problemas. No podemos tomar el agua de las perforaciones porque nos dicen que no es apta para el consumo y tenemos que esperar a los camiones. Pero ni siquiera sabemos de dónde sacan el agua ellos. No hemos tenido ningún problema pero queremos tener nuestra propia agua", indicó Ángel Carmona, vecino de la zona.
En la misma sintonía, Rafael Díaz reconoció que durante los últimos meses en que él y su familia bebieron el agua de la zona, comenzaron a tener problemas estomacales, los mismos que desaparecieron cuando la cambiaron por el agua de los camiones.
"Hemos tenido muchas reuniones con los vecinos, es algo de hace mucho tiempo. A veces el agua que nos dejan también tiene mucho cloro y ni se puede tomar tampoco. La del lugar la seguimos usando para bañarnos, lavarnos y riego", contó Díaz.
Sobre calle Moyano la situación no difiere mucho. Al igual que Víctor Moyano (sus antecesores eran los dueños del terreno y por eso la calle lleva su apellido), Gisela no se cruza muy a menudo con el camión cisterna que lleva agua a la zona. "A veces lo vemos pasar pero hay que salir a pararlo. De las 24 horas del día, tenemos agua ocho", se explayó.
"Como a veces nos perdemos el camión por estar trabajando, terminamos tomando el agua de siempre, la misma que nos da la cooperativa y que han dicho que no se puede beber. Si alcanzamos el camión todos tratamos de llenar los tachos de plástico", acotó Víctor.
Gladys Martínez, quien vive en calle General Paz, reconoció que el camión siempre ha cumplido en el lugar y que nunca les ha faltado agua. "Pasa a la mañana y a la tarde y viene tocando bocina para que salgamos a buscar y llenar tachos. Alcanza y sobra para cocinar y tomar, porque para bañarnos usamos la de la perforación", contó.
Dentro del barrio Jorge Newbery, los vecinos de la escuela que se encuentra en el lugar también dijeron estar más que conformes con el abastecimiento de agua. "Viene el camión a la mañana y a la tarde y en la escuela dejan agua mineral para los chicos. Igual esperamos que hagan pronto la perforación porque lo que hace la mayoría de la gente ahora es tener una pileta con el agua que da la cooperativa y la sube al tanque con una bomba", sostuvo Iris Becerra.
Pronta solución
El presidente de la cooperativa El Plumerillo, José Luis Blanco, destacó que Las Heras está haciendo la distribución de "más de 30 mil litros de agua potable" entre los vecinos del lugar, tal como se había comprometido cuando se resolvió que el agua del lugar no era apta para consumo.
"Existían dos pozos históricos en el lugar. Uno en la calle Segura y otra en el barrio Jorge Newbery. La de calle Segura dejó de funcionar porque tuvo una complicación, por lo que se habilitó uno agrícola alternativo que es de la familia Rinaldi. Ahí es donde se ha detectado que el agua no se puede tomar. Igual este pozo sigue funcionando porque abastece a los vecinos para riego e higiene", explicó Blanco.
Respecto al del barrio Newbery, éste también tuvo una complicación, ya que tuvo una perforación en el caño camisa a 58 metros de profundidad. Eso determina que el agua limpia tenga exceso de sales y sea indispensable el encamisado de la perforación. Para normalizar cuanto antes la situación, ya se licitó y adjudicó la construcción de dos nuevas perforaciones en el lugar.
"La primera, en la que se va a empezar a trabajar a fines de la semana que viene, va a estar en calle Pedro Pascual Segura, frente a la Capilla Histórica de El Plumerillo. Va a incluir una perforación nueva, el agregado de un kilómetro de red que hoy no está y la conexión con todas las redes complementarias que ya existen", explicó Blanco.
La segunda perforación, en tanto, también fue adjudicada y comenzará unos días después. Estará dentro de la zona comprendida por el Hospital T. "Las dos estarán a cargo de la empresa Hernández y con ellas estará solucionado el problema para todos los vecinos de El Algarrobal por los próximos 30 años", agregó. Desde la Municipalidad de Las Heras, en tanto, destacaron que las obras "están encaminadas para comenzar y cumplirse en un tiempo prudente".
En lo que se refiere a las viejas perforaciones, la antigüedad de éstas y la falta de mantenimiento fue lo que derivó en que hoy estén obsoletas. El titular de la cooperativa agregó: "La vieja perforación de calle Segura, la primera que dejó de funcionar, data de 1942 y hay que tener en cuenta que las perforaciones significan una solución a 30 años. Una vez que se cumple ese plazo hay que empezar a trabajar en el control, el mantenimiento y hasta pensar en hacer nuevas perforaciones. Se podría no haber llegado a esto".
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