Alfredo Olmedo y sus concubinas

Alfredo Olmedo y sus concubinas

No para de sumar escándalos a su carrera política, ahora bendecida nuevamente con una banca en el Congreso

SALTA.- Además de su ex esposa, Andrea Madariaga, el electo diputado nacional, Alfredo Olmedo, ya acumula otras dos concubinas en su harem privado, un número que, según el escándalo protagonizado con ambas el domingo pasado en la puerta de un hotel alojamiento, representa para el príncipe de la soja todo un desafío de gobernar.

El hijo mayor de Alfredo Olmedo, definido por la revista Fortuna como el "Rey de la Soja" de Argentina, incluso por encima del grupo "Los Grobo", no para de sumar escándalos a su carrera política, ahora bendecida nuevamente con una banca en la Cámara de Diputados de la Nación.

Antes de que eso sucediera, el domingo a la madrugada, alrededor de la 1, Olmedo cayó en la trampa que su concubina oficial le tendió muy sutilmente. De cara a las elecciones, muy probablemente, Olmedo se relajó y no vio venir el escándalo que Eliana García Piorno, la mujer con la cual convive desde hace seis años y es madre de una hija de tres años, le tenía preparado.

Su concubina, como el mismo Olmedo la definió al salir a defender lo indefendible, le había anticipado que iba a viajar a Rosario de la Frontera, pues debía votar allí, y que iba a llevarse a su hija, con lo cual le allanó al empresario aún más el camino.

Olmedo no quiso despertar sospechas y retrucó diciéndole a su concubina que iría a pescar. Así lo reconoció y lo relató con lujo de detalles García Piorno en su denuncia y su posterior declaración ante la fiscalía de Violencia de Género 4, donde se tramitan los estertores de este nuevo escándalo.

Las sospechas de que Olmedo tenía otra concubina eran más que firmes para García Piorno, quien tendió muy bien la cama en la que Olmedo iba a caer horas después de la última charla telefónica que ambos mantuvieron, el sábado a la tarde, alrededor de las 15.

Lejos de viajar a su ciudad natal, como lo había afirmado a su pareja, la concubina fue en busca de su sobrina, una aliada clave en esta trama, propia de los programas de la presentadora de televisión, Laura Bozzo, quien seguramente podría darle a Olmedo un lugar especial en su programa de escándalos en México.

A las 20:30 del sábado, Olmedo la llamó con la excusa de asegurarse de que llevaba consigo unos poderes para dirigentes políticos que esperaban esos papeles en Metán. Su concubina lo dejó tranquilo diciéndole que viajaba por la ruta y que los poderes estaban en su vehículo.

La charla terminó con Olmedo despidiéndose, con la agenda de esa noche, la cual había cambiado. En vez de ir a pescar, sostuvo que sólo iba a ir al teatro, a cenar por algún lugar del centro y luego a casa a esperar la jornada electoral del domingo.

Con la ayuda de una sobrina, y dotadas de celulares de alta definición, la concubina salió a la caza de Olmedo, y para ello, no anduvo con vueltas. Se dirigió al domicilio de la "intrusa", María Isabel Fernández Molina, la mujer que, según aseguró, habría sido responsable de la ruptura matrimonial de Olmedo con su esposa, Andrea Madariaga, con quien tuvo tres hijos.

Al volante de su camioneta, García Piorno llegó hasta las inmediaciones de la avenida Reyes Católicos al 1.600, donde esperó con la paciencia del lince por su presa, mientras su hija jugaba en el pelotero de una heladería de barrio Tres Cerritos.

Es que García Piorno contaba con un dato clave, aportado por un "topo”, quien le aseguró que Olmedo iba a encontrarse con la otra concubina a eso de las 23 horas, por lo que la espera se hizo larga. Pasada esa hora, la concubina oficial fue en busca de su hija y su sobrina, pues lejos de darse por vencida se disponía a trasladar la guardia al hotel Salta, otro de los lugares que Olmedo suele frecuentar.

En esos momentos, García Piorno, según ella misma lo relata en la denuncia, vio el auto del empresario y de inmediato lo siguió, como si en ello se le fuera la vida. El trayecto que el príncipe de la soja tomó, no hizo más que confirmarle a su concubina que andaba de "trampa”, pues los caminos conducían al motel alojamiento Tres Palmeras.

Cuando Olmedo giró para ingresar, su concubina, la que lo perseguía en una camioneta, se adelantó, le cerró el paso y tras descender del rodado se dirigió hasta el asiento del conductor, en el cual estaba nada menos que Olmedo.

En medio de gritos e insultos, la concubina alcanzó a meter la mitad de su cuerpo para quitarle la llave del auto a Olmedo, y evitar así que se fuera, circunstancias en que aseguró que fue agredida en los brazos por el ahora electo diputado, y por la otra concubina que el empresario guardaba con mucho celo.

Aunque no fue en el teatro, Olmedo y sus concubinas, un buen título para una obra de revista, protagonizaron escenas de despecho y reproches, las que llamaron la atención de algunos automovilistas, quienes se detuvieron a filmar lo que sucedía.

Más aún, cuando los testigos se enteraron de que era Olmedo, arengaron a favor de García Piorno para que le diera la paliza de su vida al príncipe de la soja. Al ver que el escándalo comenzaba a llamar la atención de los conductores, el empresario no dudó, abandonó su vehículo y se marchó en un remise, al igual que la otra concubina.

Más tarde, Olmedo, ya con el aura del triunfo como diputado nacional electo, buscó minimizar el escándalo con sus concubinas, alegando en su defensa su condición de "fiestero”, una definición a través de la cual trató de ponerse, nuevamente, como el protagonista principal.

Lo cierto es que su concubina, ahora con una fuerte custodia policial, no parece satisfecha con el escrache público, ya que el lunes se presentó en la Ciudad Judicial y ratificó la denuncia en contra de Olmedo, quien podría llegar a su banca nacional con una causa penal a cuestas, nada menos que por violencia de género . ¿Y los valores de la familia, dónde quedaron Olmedo?.

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