El nuevo jefe de la Municipalidad de San Miguel de Tucumán prestó juramento ayer en el teatro Alberdi. Presentó una copia de su patrimonio y convocó al diálogo. “La sociedad reclama ejemplaridad”
Ya se había fundido en un ultra aplaudido abrazo con su ex jefe político y antecesor,Domingo Amaya. También había jurado “por Dios, la patria y los Santos Evangelios”. Ya había entregado su declaración jurada ante la Secretaría del Concejo Deliberante. Había llorado, reído y festejado con sus dirigentes, familiares y amigos, en el teatro Alberdi. Había pedido diálogo y consenso, y había expresado sus sospechas sobre el manejo de los fondos que hizo el alperovichismo. Todo eso había hecho ya el intendente electo de San Miguel de Tucumán, Germán Enrique Alfaro, cuando lanzó ante la prensa una frase que tuvo un tono de caricia para la Casa Rosada.
“En el Acuerdo para el Bicentenario (ApB) hubo gente que votó a Margarita Stolbizer(Progresistas). Hubo otra gente que trabajó con (Mauricio) Macri, del PRO, y otra con (Sergio) Massa. Yo lo voté (al candidato del Frente para la Victoria, Daniel) Scioli. El ApB es una construcción, y en esta etapa tenemos que dialogar, acordar, consensuar, ver qué es lo que más les conviene a los vecinos”, explicó Alfaro.
El nuevo jefe municipal, que llegó al cargo de la mano de la alianza entre el radical José Cano y el peronista Amaya, también le mandó un mensaje conciliador al mandatario electo Juan Manzur. “Apelo a que el gobernador cambie el rumbo y apele al diálogo”, afirmó.
Minutos antes, en el repleto salón del teatro Alberdi, Alfaro había brindado su discurso de asunción. Los siete concejales alperovichistas, encabezados por Carolina Vargas Aignasse, se limitaron a saludar al intendente cuando este subió al escenario. No hubo aplausos ni gestos de aprobación hacia las palabras del peronista disidente. Sí hubo murmullos entre ellos y rostros adustos cuando Alfaro le envió tiros por elevación a la gestión de José Alperovich. Entre otros puntos, el heredero de Amaya se comprometió a brindar más transparencia y a abrir el diálogo con los demás espacios políticos.
Festejos, dentro y fuera
El acto comenzó pasadas las 19.30. En las afueras del teatro, ubicado en Crisóstomo Álvarez y Jujuy, se montaron pantallas gigantes y se cortaron las calles para que los seguidores del armado municipal pudieran festejar. Llamó la atención la ausencia de Cano.
El primero en entrar al salón del Alberdi fue Amaya. Al ex intendente lo recibieron con gritos y aplausos. “¡Colorado 2017!”, le gritaban desde los palcos, fieles a sus intenciones de convertirse en diputado en los comicios de ese año.
A los pocos minutos apareció por la puerta principal Alfaro, iluminado desde atrás por reflectores y seguido por sus dirigentes. El peronista disidente repartió mil besos y abrazos. Cuando llegó a las butacas de la primera fila recibió el primer saludo de Amaya, quien luego le tomó juramento. Su esposa, la ex legisladora Beatriz Ávila, le limpió las lágrimas con una caricia. Por fin, Alfaro subió al escenario. Los concejales del ApB lo observaban sonrientes; los que responden a la Casa de Gobierno no tuvieron expresión alguna de alegría en toda la noche. El flamante presidente del Concejo, el mercantilJavier Aybar, le dio la bienvenida como si se conocieran desde hace años, aunque entablaron una relación política recién la semana pasada, cuando Alfaro pergeñó una “jugada” que dejó afuera de la mesa de conducción a los ediles alperovichistas.
Luego, con su padre José Manuel Alfaro como testigo, el jefe municipal entregó su declaración jurada al cuerpo colegiado. En la rueda de prensa, LA GACETA le preguntó si haría público ese documento. “No tengo ningún problema. Dejé una copia en Secretaría del Concejo, a disposición de los concejales, y otra copia en la Municipalidad”, explicó, aunque todavía el documento no ha sido difundido. Además, se le consultó sobre qué mensaje quería dar con la presentación de su patrimonio. “La sociedad reclama ejemplaridad, y quienes tenemos la representación de la gente, de los vecinos, tenemos la responsabilidad de ser absolutamente transparentes. Son recursos de los vecinos, en este caso. Y me lo tomo como una obligación. No sólo personal, porque en esto también entra mi familia, mi padre; y bueno, uno tiene que...”, sostuvo con un hilo de voz Alfaro, quien debió interrumpir su respuesta para sorber un poco de agua y evitar así las lágrimas.
Agregó, ya recompuesto, que estas son “etapas difíciles”, y que también pedirá las declaraciones juradas a sus funcionarios en el municipio. “Mucho tiempo se ha estado acostumbrado a otra cosa, pero nosotros tenemos que interpretar a la gente. Mi gabinete, por ejemplo, es totalmente plural. No voy a tolerar nada que esté reñido con la transparencia. Eso está claro y forma parte de nuestro espacio”, afirmó, en otro “palo” para la Casa de Gobierno.
Alfaro aseguró sin embargo que está dialogando con los concejales alperovichistas. “La gente busca que nos reencontremos, que dejemos de lado las diferencias para trabajar en pos de la ciudad”, sostuvo. Y señaló que tiene una “relación normal” con Manzur. “No lo conozco a fondo”, aclaró. Luego, pese a su alianza con el radicalismo, el PRO y otros espacios de la oposición, levantó la bandera del peronismo y admitió que el domingo votó por Scioli. Y hasta hubo una frase para la presidenta del PJ local, Beatriz Rojkés de Alperovich. “El PJ tiene que entrar en una etapa de reconstrucción, de revalorización de sus dogmas. Pero es importante que lo hagan quienes lo sienten”, aseguró.
Voces, presencias y una ausencia
Lo acusó de huérfano político.- El concejal Ricardo Bussi (Fuerza Republicana) salió a pegarle al intendente, Germán Alfaro, a minutos de la jura de este. “Independientemente de las sensaciones que me produce la asunción del intendente, Germán Alfaro, debo decir que me llamó poderosamente la atención la orfandad política en la que se encuentra. Ojalá, por el bien de la ciudad y de sus habitantes, pueda reestablecer prontamente las relaciones políticas necesarias para tener una gestión exitosa”, dijo.
El socio no estuvo.- Resultó vano buscarlo. El diputado José Cano, principal socio político de los intendentes saliente (Domingo Amaya) y electo (Germán Alfaro) no participó del acto de asunción, porque se encontraba en viaje desde Buenos Aires. Sí estuvieron, en las primeras filas, otros miembros del espacio político, que serán funcionarios de Alfaro: Federico Romano Norri (h) (secretario de Gobierno), Jorge Mendía (Bicentenario), José Luis Avignone (Coordinación) y Federico Masso (Desarrollo Social).
Rubén Chebaia (1983-1987)
“Nuevos vientos vienen del pueblo; la sociedad pide, reclama, exige, participa, se involucra”
Rubén Chebaia fue el primer intendente que gobernó San Miguel de Tucumán, tras el regreso de la democracia. Su mandato se extendió entre 1983 y 1987. El referente de la Unión Cívica Radical (UCR) y actual legislador fue uno de los ex jefes municipales que participaron ayer del acto de asunción de Germán Alfaro, al frente de los destinos de la Municipalidad de la capital. No le sorprendió el convite. “Este gesto es consecuencia de las definiciones que nos llevaron a conformar el Acuerdo para el Bicentenario (ApB)”, dijo, en referencia a la convocatoria al diálogo entre los distintos sectores. La UCR y el espacio político de Alfaro -el amayismo- son las principales fuerzas del ApB. A criterio del radical soplan nuevos vientos en la política local. “Vienen del pueblo; la sociedad pide, reclama, exige, participa, se involucra”, indicó. Y desistió de aconsejar a Alfaro: “no me gusta dar consejos. Él sabe bien cuál es el orden de prioridades a resolver, y nosotros lo acompañamos”.
Oscar Paz (1995-1999)
“Alfaro es un político de larga data, de manera que sabe perfectamente lo que hará”
Luego de dos gestiones consecutivas de la Unión Cívica Radical al frente del municipio de San Miguel de Tucumán le llegó el turno al bussismo de hacerse cargo de los destinos de la ciudad. A la gestión de Rafael Bulacio (1991-1995) le siguió la de Oscar Paz (1995-1999). Este último fue otro de los ex intendentes que presenciaron ayer la asunción del actual jefe municipal, Germán Alfaro. “Que nos hayan invitado es un acto de generosidad muy grande; es un reconocimiento a la labor de los intendentes anteriores. Me llenó de orgullo que me hayan invitado, y por eso vine”, explicó Paz. Bulacio y Raúl Martínez Aráoz (el radical que sucedió a su correligionario Rubén Chebaia en 1987) fueron los únicos ausentes. Paz optó por no formular ningún consejo a Alfaro. “Es un político de larga data, de manera que sabe perfectamente lo que hará”, dijo. El ex dirigente de Fuerza Republicana celebró la convocatoria a la búsqueda de consenso: “debería haber primado siempre”.
Raúl Topa (1999-2002)
“El intendente es un hombre de la democracia, de muy buen manejo con las fuerzas políticas”
El último intendente de Fuerza Republicana que gobernó la capital fue Raúl Topa. Lo hizo desde 1999, hasta que renunció, en 2002. También se mostró contento por la invitación que recibió para presenciar la jura del intendente, Germán Alfaro. “Es un gesto generoso y adecuado a los actos institucionales. Habla muy bien del intendente electo, y del intendente saliente, porque Domingo Amaya ya tuvo esta actitud con los ex intendentes hace un par de años”, indicó. A su criterio, la apertura de los gobernantes es la consecuencia positiva de lo ocurrido en la elección del 23 de agosto. “Lo que sucedió, así como tuvo su saldo altamente negativo, también produjo un cambio. No sé cuál será el final, no lo sé, pero soplan vientos de cambio”, dijo. A Alfaro le dedicó dos ideas: “que no pierda su coherencia, y que no pierda algo muy importante que tiene, ser un hombre de la democracia, abierto al diálogo y de muy buen manejo con el resto de las fuerzas políticas”.

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