Además de efluentes cloacales y desechos de distintas industrias, las aguas del Río de la Plata encierran otro riesgo tan poco atendido como peligroso para las miles de personas que cada verano se sumergen en ellas. Al analizar dos muestras de agua tomadas días atrás en Punta Lara, investigadores de la Facultad de Ciencias Naturales de La Plata detectaron una concentración de algas potencialmente tóxicas (Microcystis aeruginosa) que supera el máximo sugerido a nivel internacional para permitir que la gente se bañe.
Componentes habituales de los ecosistemas de agua dulce desde hace millones de años, este tipo de algas, conocidas como verde azules, son capaces de producir potentes toxinas. De ahí que si su presencia no supone en principio una señal de alarma, su alta densidad es en cambio determinante.
Mientras que en bajas cantidades resultan inocuas, la exposición a ellas cuando alcanzan cierto desarrollo puede causar irritación en la piel, conjuntivitis, dolor abdominal, náuseas, vómitos, diarrea, cefalea, ampollas en la boca y hasta reacciones alérgicas importantes.
Tal es el riesgo potencial que enfrenta una persona al bañarse en aguas donde la presencia de estas algas supera las 20 mil células por mililitro. En las muestras de Punta Lara, los miembros del Departamento Científico Ficología del la Facultad de Ciencias Naturales y Museo de la UNLP observaron valores superiores.
A SIMPLE VISTA
"Tal vez no sea tan grave como en ocasiones anteriores, donde llegamos a detectar en la Región hasta una cantidad cincuenta veces mayor al máximo recomendado internacionalmente. Pero aún así no deja de ser peligroso para las personas que se bañan", dice el doctor Ricardo Echenique, integrante del Departamento y responsable de los estudios.
Tras siete años de monitorear la presencia de algas en el Río de la Plata como parte de un proyecto para la Comisión de Investigaciones Científicas, Echenique asegura haber advertido que este verano su concentración era considerable incluso antes de realizar el recuento celular. "Aunque son organismos microscópicos, al alcanzar cierto desarrollo pueden observarse a simple vista como manchas de un color verde fosforescente que algunos confunden con pintura", explica.
Por qué la concentración de algas verde azules en las costas de la Región supera por estos días los valores aceptables es algo que respondería a varias causas. "Su número varía constantemente y de hecho suele haber más entre fines de primavera y mediados de otoño. En cualquier caso, su desarrollo se ve favorecido por la abundancia de materia orgánica, concretamente a partir de efluentes cloacales", explica.
Lo cierto es que si bien se sabe cuáles son los factores que inciden en el desarrollo de este tipo de algas, "hasta el momento no hay certezas de qué es lo que hace que en ciertos momentos produzcan toxinas", comenta el investigador.
Es así que sólo la presencia de estas algas en cantidades por encima de aceptable, como pudo observarse en las aguas de Punta Lara, "debe considerarse lo suficientemente riesgosa como para tomar recaudos"; ya que "su toxina (microcystina) es por cierto muy potente", resalta Echenique.
Si bien ese riesgo está sujeto no sólo a su concentración de la toxina sino al tiempo de exposición y la vulnerabilidad de cada persona, un informe del Servicio de Toxicología del Hospital de Niños de La Plata señala que en principio, lo más común es que produzca por contacto "irritación conjuntival y dermatitis con ardor"; pero incluso la ingesta involuntaria de pequeñas cantidades de agua -algo que ocurre a menudo cuando uno nada- puede provocar "dolor abdominal, náuseas, vómitos, diarrea, cefalea, ardor orofaríngeo, ampollas en la cavidad bucal y hasta reacciones alérgicas importantes"
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