El dato surge de un estudio sobre trabajo infantil en los hornos de ladrillos de la zona. Fue auspiciado por el ministerio de Trabajo de Nación, la Subsecretaría de Trabajo de la provincia, la OIT y UNICEF.
Según explicó la directora de Empleo de la Subsecretaría de Trabajo de la provincia, Dora Balada, quienes aportaron esta información fueron las directoras y directores de las escuelas, a quienes les agradeció por su valiente aporte para realizar la investigación.
Otro dato alarmante es el del nivel de repitencia: mientras el general de la provincia es de 8% en estas escuelas trepa al 17%.
Como valor agregado del trabajo realizado, Balada destacó que es uno de los pocos que ha identificado la cadena de valor del ladrillo, que demuestra la precarización del trabajo: de cada mil ladrillos, la familia que los produce se queda con 200, de muy baja calidad. Esto equivale a 200 pesos. El resto se lo reparten en 50% los arrendatarios de la tierra y en 30% aquellos que proveen los insumos.
El estudio se realizó entre junio y noviembre de 2011, y se relevó que en la zona viven 2200 personas de la actividad ladrillera. El 90% de las familias son de origen boliviano, y el 96% de los niños de estas familias nacieron en Argentina.
En la presentación del trabajo, realizada en el Cicunc, participaron entre otros, el subsecretario de Trabajo de la provincia, Ariel Pringles y la subsecretaria de Programación Técnica y Estudios Laborales del Ministerio de Trabajo de la Nación, Martha Novick. La iniciativa cuenta con el apoyo de UNO Medios.
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