El juez Racedo recibió un informe de expertos de la Facultad de Ciencias Naturales. En la pericia se advierte que la planta de residuos, a pocos metros del río Salí, genera una elevada contaminación bacteriana
El estudio fue suscripto por Héctor Pérez, José Busnelli y José Manuel Sayago, del Instituto de Geociencias y Medio Ambiente (Ingema) de la UNT. Inmediatamente, Mario Racedo, cargo del Juzgado Federal Nº 2, corrió vistas del informe al fiscal Carlos Brito, y a los representantes legales de la empresa Servicios y Construcciones La Banda (maneja el establecimiento); de la Provincia, de la Secretaría de Medio Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación, así como al defensor del Pueblo.
Los resultados de la pericia fueron contundentes: “la presencia de la planta de Pacará Pintado genera una elevadísima contaminación bacteriana, presente tanto en las aguas superficiales como subterráneas. Constituye un peligro cierto para la salud no solamente de los pobladores que viven en las cercanías, sino también los de la cuenca baja”.
El informe reveló una baja o nula presencia de oxígeno disuelto en las muestras de agua tomadas. “Esto da la pauta del grado de deterioro de la capacidad para el desarrollo de la vida acuática de la red fluvial situada aguas abajo y de su contribución a la eutrofización (léase incremento de sustancias nutritivas en aguas dulces de lagos, que provoca un exceso de fitoplancton) del embalse Río Hondo”, puede leerse.
Los peritos destacaron: “la presencia de plomo y manganeso es también preocupante por su negativa influencia en la salud, especialmente de niños y adolescentes. Los testimonios orales de los vecinos de la planta certifican su influencia en la polución atmosférica, que afecta no sólo a la periferia, sino que puede llegar hasta el área sur y este de San Miguel de Tucumán”.
Otras prevenciones
Del trabajo se desprenden otras advertencias. “Existe un riesgo cierto de inundación multianual, que podría superar el actual nivel de depósito de los residuos, con la posibilidad de que los residuos sean arrastrados por la corriente del río Salí hacia la cuenca baja y, eventualmente, al embalse de Río Hondo”, alertaron Pérez, Busnelli y Sayago en el apartado de las conclusiones.
Los profesionales insistieron en los riesgos de una posible inundación. “Debido al tipo de acumulación de la basura en la planta, sumado a la elevada permeabilidad del sustrato sedimentario, aun cuando se detuviera totalmente la acumulación de residuos, su efecto sobre la contaminación de las aguas superficiales y subterráneas no se detendría a menos que se retirara toda la basura”, subrayaron.
Desde fines de 2007, Racedo trata de determinar si el establecimiento dispone de las instalaciones necesarias para evitar el derrame de líquidos contaminados a las aguas del Salí. Precisamente, la eventual afectación ambiental a un cauce conectado a un sistema hídrico interjurisdiccional (el Salí-Dulce, que desemboca en Las Termas de Río Hondo, Santiago del Estero) es lo que justifica la competencia de la Justicia Federal para actuar. Anteriormente, habían sido consultados ingenieros de la Facultad de Ciencias Exactas de la UNT.
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