Alerta por robos a adolescentes en las cercanías de los colegios

Alerta por robos a adolescentes en las cercanías de los colegios
En la mayoría de los casos es para sacarles el celular y mochilas. Los agresores también son jóvenes que se movilizan en moto. Advierten sobre cómo tomar ciertas medidas de seguridad.

Cada vez son más reiterados los casos de robos a adolescentes, que la mayoría de las veces suceden en la tarde o noche o en los horarios de entrada o salida del colegio.

Los agresores son chicos de entre 14 y 20 años que actúan en moto porque les permite mayor rapidez para huir de la escena del hecho delictivo.

Los objetos que sustraen son celulares (porque son muy comerciables), dinero y otras pertenencias como zapatillas, camperas y mochilas.

Para Alejandro Antón, especialista en temas de seguridad, los jóvenes protagonizan una mayor cantidad de hechos de violencia y delitos debido a que son los que más tiempo ocupan el espacio público, y sus rutinas (como el estudio) son difíciles de modificar y eso los convierte en presas fáciles para los dedelincuentes.

Los asaltos callejeros a los menores tienen características similares entre sí y una de ellas es que siempre están conformados por cuatro fases: búsqueda de la víctima, selección de la víctima, aproximación, y abordaje, precisó el experto.

“El delincuente siempre elige, y se rige por la sencilla ecuación de costo y beneficio. Por eso hay que enseñarles a los jóvenes que para no ser elegidos por la delincuencia deben tener “conciencia situacional”, esto quiere decir que deben estar atentos al entorno y los escenarios peligrosos, que son aquellos donde hay poca gente, donde además existen varias vías de escape y la iluminación es deficiente”, alertó Antón.

Desde el Ministerio de Seguridad, el comisario general Ángel Fozzatti argumentó que los arrebatos en las paradas de colectivos no son exclusivos de los adolescentes, ya que los delincuentes no respetanapuntan con un arma o cuchillo y asustan a sus víctimas para pedir el celular o dinero.

De todos modos, el funcionario reconoció que este año son cinco los establecimientos educacionalesque han pedido intervención al Ministerio de Seguridad por los problemas de inseguridad que afectan a la comunidad educativa. Y frente a esta realidad es que se han implementado programas denominados “senderos seguros”, donde sugieren circular por calles donde hay cámaras de seguridad o personal policial en las paradas de micros, y que los alumnos transiten en grupo para evitar los atracos, comentó Fozzatti.

Una de las zonas que mencionó el comisario entre las más problemáticas es el barrio Santa Teresita, en Las Heras, donde en la mañana y al mediodía se implementó el recurso de patrullaje.

La mayoría de los afectados llama al 911 para avisar que fue asaltado y tratar de recuperar las pertenencias, y aunque por lo general no se realizan denuncias formales, el hecho queda registrado.

En estos casos, denominados delitos perseguibles de oficio, la policía tiene que actuar y tomar todos los detalles del procedimiento, como identificar a la víctima , recaudar los detalles del hecho y volcarlos en un acta.

En este tipo de delitos menores por lo general no hay consecuencias físicas y los agresores operan con el miedo de las personas. La regla es que la persona ante el susto entregue sus pertenencias.

Fozzatti recomendó que los jóvenes se movilicen por calles iluminadas, que se comuniquen en forma permanente con sus familiares y que dialoguen con sus padres sobre sus itinerarios. Ante esta situación, Antón recomendó que los padres hablen con sus hijos y les comuniquen cómo deben actuar frente una situación de emergencia. Y asegurarse de hacer entender de que la gente peligrosa muchas veces puede parecer agradable, de buen aspecto y que no siempre los delincuentes son personas adultas ni son siempre hombres.

Los padres deben saber que el adolescente no está preparado para protegerse a sí mismo y que los jóvenes tienen lapsos de atención muy reducidos. También por unacuestión cultural confían en las personas adultas y tienen una necesidad inherente de agradar, añadió el especialista.

Los padres deben informar a los chicos sobre los riesgos que corren ya que la falta de comunicación en muchos casos los lleva a tener que afrontar situaciones peligrosas para las que no están preparados, concluyó el especialista.

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