El Concejo Deliberante aprobó el proyecto bajo el nombre: Programa de Desarrollo Rural Sustentable. A su vez, se derogó la antigua norma 18.740, de carácter más prohibitivo. Vecinos y ambientalistas lamentaron la decisión y se expresaron con enojo y tristeza.
“¡A mí no me interesa hablar de agroquímica, yo quiero hablar de salud!”, sentenció el Ingeniero Edgardo Musumeci, casi como marcando un límite que impida que la entrevista derive hacia otros planos. En esos mismos planos fueron en los que los concejales debatieron las modificaciones a la antigua ordenanza 18.740, tanto con él, como representante de la ONG BIOS, como con los demás ambientalistas. “Se manejaron por el andarivel económico cuando esto es algo superior, estamos hablando de salud”, dijo el ingeniero, docente universitario y experto en temas medioambientales.
El Programa de Desarrollo Rural Sustentable, aprobado este jueves por mayoría en el Concejo deliberante, establece pautas para la producción agrícola, con un régimen específico para la disminución y el uso racional y responsable de agroquímicos dentro del Partido de General Pueyrredon.
Musumeci indica que la sustentabilidad es una cuestión doctrinaria y superlativa, pero que la implementación de la ordenanza no apunta hacia la sustentabilidad. “Si el crecimiento es a expensas de la salud, no estamos siendo sustentables, no estamos mejorando la calidad de vida y no nos estamos desarrollando. Es solo un desarrollo económico. Ya no sabemos cómo decirlo”, afirmó el responsable de BIOS que hablaba con seguridad académica, mientras sus ojos parecían humedecerse fruto de la indignación.
Según los profesionales de la ONG, los fabricantes de los agroquímicos reducen las DL50 (dosis letal, 50%) de los compuestos, pero no los remanentes que, con la acumulación a través del tiempo, resultan ser altamente nocivos. “El cóctel de sustancias es lo realmente peligroso”, continuó el ingeniero, “muchos contienen cops [Compuestos órgano-persistentes] que no se degradan, pasan a los vegetales y a los alimentos que luego comen las personas”.
“Yo creo que si viene los padres de la sustentabilidad, nos pegan flor de cachetada”, agregó Musumeci no sin cierta tenacidad en sus palabras. Cuando fue consultado por alguna alternativa superadora concluyó que “los métodos agroecológicos son realmente sustentables y posibles. Llevan tiempo sí, pero debemos empezar”.
Estas alternativas agroecológicas implican la transformación del sistema productivo. Es decir, pasar de una tecnología de insumos a una tecnología de procesos, lo que trae aparejado la búsqueda de mayor diversidad, compra de insumos locales y reducción progresiva de fertilizantes y plaguicidas de síntesis. Pero todo cambio implica un esfuerzo. En este caso, los protagonistas principales serían los productores locales, que pondrían en riesgo sus fuentes de ingresos. Es pero eso que se consultó a la Ingeniera Laura de Luca del INTA (Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria) sobre la viabilidad económica de esta metodología.
“El paquete tecnológico insumo-dependiente que impera hoy en día es más perjudicial económica y ecológicamente. Sin grandes volúmenes resulta poco redituable y los productores terminan siendo absorbidos por las grandes empresas o por los pools”, afirmó la Magister en Agroecología, quien opinó que es un sistema perverso que es manejado por las grandes empresas y por los productores de agroquímicos.
Desde el INTA se confeccionó una propuesta para la transición entre el actual sistema de utilización de productos de síntesis a otro en el que no sea necesario su uso, pero al parecer debemos contentarnos con el flamante Programa de Desarrollo Rural Sustentable y rogar por su complimiento responsable.
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