Padres aseguran que hay chicos que se drogan y beben, y hasta venden estas sustancias en los mismos establecimientos.Los docentes señalan que es una realidad de todos los colegios, y los directores, hablan de casos aislados.
Eran cerca de las 20 del 4 de junio pasado y W. (inicial del apodo) estaba sentado, con los ojos desorbitados mirando el piso de la preceptoría del colegio Hipólito Yrigoyen. Cruzaba los brazos como si tuviera escalofrío. No se acordaba dónde quedaba su aula y, de a ratos, hasta se olvidaba que estaba en la escuela. Levantaba la vista y se reía cuando algún compañero curioso al pasar lo cargaba. Un aparente caso de adicción a las drogas que, lamentablemente, se repite cada vez más en las escuelas secundarias salteñas, especialmente en el turno vespertino.
La problemática del alcohol y las drogas dentro de las escuelas fue sacada a la luz en una reunión la semana pasada en la ex Enet 2, donde numerosos padres plantearon su preocupación a los directivos de la institución y estos (inclusive profesores), por su parte, hicieron su descargo alegando que su función es solamente la de enseñar.
Si bien estas sustancias siempre merodearon las instituciones educativas, ahora hay quienes aseguran que, ante la vista gorda de sus responsables adentro de las instituciones, hay chicos que se drogan y beben y, peor aún, venden como caramelos estos aditivos.
El director de la escuela Hipólito Yrigoyen, Raúl Fabián, admitió que “el problema de las adicciones es una realidad en las escuelas”, aunque habló de casos “aislados” que se presentan con más frecuencia en el turno vespertino que tiene 319 alumnos. De forma paralela, con una diferencia de casi dos horas, en la institución también funciona el BSPA, donde asisten 286 jóvenes y adultos.
El 4 de junio, cuando El Tribuno visitó el establecimiento educativo, la preceptora tuvo que ir hasta la casa de W., un chico de 16 años, a buscar a la mamá. Tras labrarse un acta, la madre y el hijo aguardaban a un médico del Samec como parte del protocolo. El colegio, como muchos otros, no cuenta con gabinete psicológico.
En villa Lavalle, uno de los populosos barrios de la zona sudeste, el director del colegio América Latina, Luis Guillermo Camacho, señaló que “estos casos se dan en forma muy marcada a partir de los jueves y quedan resabios los lunes, por lo general, en los chicos de los últimos años y en algunos de primero”.
El América Latina entre los tres turnos tiene 1.500 alumnos. De éstos, Camacho se animó a calcular que “del 10 al 15 por ciento de la población total tiene problemas de adicciones, en la mayoría de los casos hemos detectado que son por consumo de cerveza y vino”.
Señaló que los alumnos ya ingresan a la institución en ese estado y admitió que esporádicamente se descubre a algunos chicos con bebidas adentro de la escuela, a pesar de la mirada aceitada de sus preceptores.
Los docentes hacen lo que pueden, muchos no se sienten preparados para afrontar este tipo de situaciones, otros hasta hablan de “trabajar con miedo”; lo cierto es que en la gran mayoría de los colegios se pide a gritos gabinetes psicopedagógicos estables y con más profesionales para abordar los diversos problemas en forma conjunta con los padres.
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