Los muñecos de fin de año y el ritual de la quema fueron los protagonistas en las primeras horas del 2015, que en La Plata reunió a miles de vecinos para disfrutar de la magia de los "momos" en diferentes barrios de la ciudad.
"Esto es mágico, soñado, la gente se queda muy sorprendida y la calle es una fiesta", aseguraron los creadores de "Avalon, un bosque mágico" una escultura realizada en papel, madera y alambre creada por un grupo de vecinos en la calle 77 entre 13 y 14.
La obra, que ocupó casi de 10 metros en una calle del barrio Altos de San Lorenzo, fue realizada por el Grupo Artístico Autodidacta Muñequero (GAAM Drako), integrado por artesanos que hace más de treinta años elaboran las figuras para ser exhibidas durante la noche del 31 de diciembre, y que luego arden en medio de un show de fuegos artificiales.
"Desde el primer momento sabemos que es un arte efímero, la quema es el broche final, pero es una alegría que se comparte con mucha gente y es parte de la ceremonia", dijo a Télam, Silvia Estegui, integrante del grupo "GAAM Drako".
"Avalon, un bosque mágico" fue una creación de Víctor y Martín Sochanowicz, que con la colaboración de niños, jóvenes y adultos recrearon un bosque donde el Rey Arturo acudía a curarse las heridas luego de cada batalla", narró Silvia.
La obra realizada por el grupo de "artistas muñequeros" ardió pasadas la hora 2 del primer día de 2015 en el populoso barrio platense.
Al amanecer, con Avalon ya hecho ceniza, los integrantes de Gaam Drako se mostraron "agotados, pero más que felices", valoraron el reconocimiento de la Comuna platense al "Mejor Muñeco de La Plata" como también el acompañamiento de los vecinos que apreciaron el trabajo hecho en el 2014.
"Cada año incorporamos más elementos, antes se movían, este año uno de los muñecos "habla" y ya estamos pensando la temática del próximo para ver con qué podemos sorprender" aseguraron los artistas que ya cuentan con más de 10 galardones al mejor muñeco de Año Nuevo.
En esta oportunidad, el espectáculo que tiene a un árbol como protagonista de la historia, incorporó a un "Hada buena" quien invitó a las bailarinas a realizar una coreografía.
"Les hago un hechizo y las convierto en Hadas buenas" dijo a Télam Luna Sochanowicz, de apenas 7 años.
La pequeña Luna, hija del artista constructor Víctor Sochanowicz, contó que pasa horas entre obras de fin de año e invita a participar a sus compañeritos de la escuela.
A unas cuadras de "Avalon", en calle 13 y 74, otro grupo de jóvenes realizaron "Celedonio y una vida de duendes", donde recrearon una fantástica secuencia que incluye "duendes autóctonos, un jockey montado en una langosta y otros jugando al truco o bañando a un conejo" con elementos como agua, humo y movimiento que acompañan la ilusión, en la despedida del año.
"El grupo hace duendes desde hace 18 años en esta esquina, coordinados por Martín, un chico quien es -por decir- el jefe de la banda porque entiende un poco más que nosotros. Estuvo muchos años en la Facultad de Bellas Artes y quiere mucho a los duendes" dijo a Télam Matías Luise, uno de los integrantes del grupo de estos artistas platenses.
"Todos nos ayudamos, empezamos hace 5 meses pero en los últimos días estamos full time, aunque en realidad el tema del muñeco es todo el año, desde el momento de la idea", aseguró Matías.
En tanto, para Emiliano Vázquez, quien se sumó hace dos años para hacer el muñeco de fin de año, dijo que "esto habla de un compromiso de todos los integrantes del barrio".
"El mejor momento para mí es cuando sacamos el muñeco a la calle, cuando hablamos con los vecinos, con la gente que pasa y se saca fotos, también la quema es lindo", valoró el joven artesano.
Esta tradición platense tuvo sus orígenes en la esquina de las calles 10 y 40, y según memoriosos vecinos de platenses, fue a principios de los años 50 que en la puerta de un almacén y bar, dio comienzo como homenaje a un jugador de fútbol del Club Cambaceres de Ensenada.
Con diferentes protagonistas, desde el payaso con el letrero de "Cambaceres campeón 1956"; el tranvía "14" en la despedida de 1966 o un gigantesco Juan Moreyra como ofrenda a la película de Leonardo Favio, fueron los homenajes "en vida" a cada acontecimiento destacado del año.
Así es como este fin de año se quemaron 106 estructuras en los diversos barrios platenses, y entre ellas se destacan los homenajes al actor recientemente fallecido, Roberto Gómez Bolaños, y caricaturas de los Loney Tunes.
Desde entonces "Los muñecos de Fin de Año" convocan a niños, jóvenes y adultos, y transforman a familias en artesanos que, en algunos casos, con solo días de elaboración o meses de tiempo y creatividad, dan forma al ritual platense del nuevo año.

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