No se ruboriza en decir que pretende ser senador nuevamente. Cree que el Gobierno de Binner generó una gran expectativa y no la cumplió. Y que eso le da una gran oportunidad al PJ para retomar el gobierno a partir del año próximo. Su gran afecto por Omar Perotti y por Luis Ambrosio Parra.
"Yo no voy a decir lo que dice todo el mundo, de que no es tiempo de candidaturas. A mí me gusta la política y en cualquiera de los espacios que me requieran, voy a seguir trabajando. Pero en la actividad legislativa me quedan cosas pendientes. En estos cuatro años se han podido conseguir cosas, pero queda mucho por hacer. Creo que han quedado cosas que me duelen que no se hayan podido concretar o no se hayan entendido. No podemos incentivar la producción si no le damos los servicios que se necesitan. Estoy hablando del gas, de los mejorados a los caminos comunales, de darle agua potable a los pueblos. Me quedaría una instancia para poder concretarlas con un gobernador que si es un justicialista, bien y si es Omar Perotti, mucho mejor. De conseguirlo, me podría retirar como legislador del departamento con el objetivo cumplido", comenta a LA OPINION, dejando en claro sus ambiciones para el año próximo quien hoy es el Secretario General del Departamento Castellanos y fue congresal departamental del PJ.
Tiene una característica que lo distingue: vivió en la zona rural de Josefina (donde sus padres tenían una actividad mixta: ganadería -tambo- con algo de agricultura) hasta los 24 años. "En esa época, vivir en el campo era todo un sacrificio, un desafío, porque no había electricidad, teléfono, caminos de transitabilidad permanente. Esto es algo que quiero imponer y cuesta hacerlo ante los funcionarios de alto rango: la mejora de los caminos terciarios (comunales), porque creo que de esta manera se va a evitar la migración interna", señala.
Su padre donó una hectárea de su campo para que se construyera la escuela rural N° 990 "Manuel Belgrano", adonde asistió junto a sus 4 hermanos.
A los 13 se fue a San Francisco a estudiar en la secundaria y vivía de lunes a viernes en una pensión. Los fines de semana regresaba para colaborar con sus padres.
PARRA Y PEROTTI
"En el año 1985 fui candidato a presidente de la Comuna, donde el justicialismo prácticamente no existía. Quien me levantó la mano y me presentó fue Luis Ambrosio Parra. Uno siente admiración, respeto, más allá de las diferencias de ideologías políticas. Fue un hombre de la política y vivió para ella". ¿Qué tenía de diferente Parra? "Su dinámica de trabajo, su constante vocación para estar cerca de la gente, de ser sensible a los pedidos, a los reclamos, de tener en cuenta a todos. Yo lo veo ahora a la distancia y valoro el hecho de que se haya acercado a mí, un dirigente de pueblo, se siente, tome unos mates y te escuche tus reclamos para armar una básica, una candidatura, una lista. Eso marca un poco de hacer la política", responde.
Calvo es una de las caras visibles del "perottismo" a nivel provincial y la defensa de su jefe político es irrestricta. Afirma que no aceptaría ninguna negociación que implicaría ponerlo frente a él o a cualquier otro que le dio una mano en el pasado.
A Perotti lo conoció en la Universidad Nacional del Litoral -donde se recibió de Contador Público Nacional- a comienzos de los 80. "El era un gran militante de una agrupación universitaria independiente que se llamaba LEA (Línea Estudiantil Autónoma) y yo estaba en la Juventud Universitaria Peronista, totalmente diezmada, corrida. Sólo habíamos arrancado 15 y tratábamos de hacer reuniones cerradas, porque no se podía en aquel momento", recuerda. Los encuentros continuaron en una agrupación política que lideraba el CPN Pedro Buchara y que dio funcionarios que hoy están diseminados por toda la Provincia.
"El era un dirigente muy joven, de apenas 30 años. Yo tenía dos años menos. Un día, estaba esperando el colectivo en Santa Fe para volverme a Rafaela. En ese momento, pasa él con su 147, frena y me dice: 'yo me vuelvo porque quiero ser candidato'. Era marzo del 91. En ese instante, le dije -medio en broma, medio en serio-: 'bueno, yo te voy a dar una mano cuando seas intendente'. Cuando resultó electo, me llamó y me dijo: 'el compromiso está asumido' y le pedí unos meses para terminar la gestión en la Provincia. El 10 de diciembre del 91 llegué a Rafaela para comenzar con esta gestión".
Recuerda que les costó imponerse en el 91. "Hubo un período de adaptación. Teníamos un hándicap: había que aprovechar el viento de cola que nos brindaba toda esa situación.
Recuerdo que esa gestión implicó mucho esfuerzo, tratar de imponer un trabajo de mucho contacto, de boca a boca, de diálogo con los vecinos.
Yo estaba a cargo del área de vecinales y había que conocer la idiosincrasia del rafaelino. No era un trabajo de 7 a 13, sino hasta las 21 o 22, porque así trabaja Omar. Nos ha impuesto una cultura del trabajo con mucho sentido social. Esto nos permitió integrarnos a una nueva forma de hacer gobierno. Con el tiempo transcurrido uno puede asegurar que ha generado una marca en los gobiernos locales", señala.
"Es un dirigente que admiro y respeto, pero principalmente como ser humano y como amigo. No hace falta tener muchas reuniones para saber qué es lo que quiere. En la política hay un verticalismo, pero bien entendido. Creo que hay que ser horizontales para escuchar y trabajar, pero en cuanto a la toma de decisiones, ahí es donde existe. Si bien es un concepto peronista, yo lo visualizo más desde el punto de vista personal", afirma.
Su sueño, como lo dejó en claro el viernes pasado en el acto en la sede del PJ local, es que Perotti sea Gobernador. "Por lo que realmente significa tener un hombre de nuestro Departamento, sentado en el máximo poder de la Provincia, serviría para posicionar aún más esta región Centro-Norte. Es un hombre que se ha preparado, que tiene experiencia, que conoce la Provincia, a partir de haber ocupado diferentes cargos", dice.

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