Peñarol arrancó muy flojo ante Boca y, pese a reaccionar a pura defensa, no encontró gol y cayó 83 a 70. El “Milrayitas” ya está clasificado a cuartos de final pero aún no se aseguró ni el segundo lugar que pretendía y ahora ni siquiera el tercero, en disputa con su vencedor de este sábado en la noche
A falta de dos fechas para el cierre de la fase regular, el “Milrayitas” ya está clasificado directamente a cuartos de final, aunque aún no pudo asegurarse ni el tercer puesto, sitio del que su rival de este sábado en la noche pretende destronarlo.
La apuesta de Sergio Hernández por una formación alta, con Mata de escolta, Gutiérrez de alero y Tischer de ala pivote, más la conducción de Ibarra en detrimento de Campazzo, no tuvo los resultados pretendidos por “Oveja”. El “Milrayitas” tomó lanzamientos forzados en ataque, no encontró el tiro abierto (1/7 en triples en el parcial) y en defensa sólo funcionó la marca sobre Santiago. Boca dominó y, con De Groat muy activo y una notable efectividad perimetral (6/8) en triples llegó a sacar 12 puntos de ventaja (19- 7). Mejoró el “Milrayitas” con los ingresos de Campazzo y Teague y redujo la diferencia sobre el final del cuarto (23-16).
La sacó barata Peñarol en ese primer período, pero Boca siguió afilado en el segundo y sólo permitió 2 puntos del “Milrayitas” en casi 6 minutos de juego. El elenco de Néstor García estableció un parcial de 14 a 2 ante un rival desorientado y llegó a tomar 19 puntos de ventaja (37-18). Pero tras un minuto de Hernández, el equipo marplatense endureció su defensa al extremo y el desarrollo dio un giro. Tischer dominó las tablas, Campazzo se despachó con 10 puntos en el cuarto y lideró un parcial de 15 a 0 para Peñarol, que se fue al descanso fortalecido y mucho más cerca de lo esperado (39-33).
La defensa de Peñarol se mantuvo firme en la reanudación y, con triples de Mata y Campazzo, el “Milrayitas” se situó a 2 puntos (43-41). Sin embargo, Boca capeó el temporal a partir talento de De Groat y, con Teague muy bajo, al elenco marplatense le costó encontrar gol con regularidad. Fue palo a palo el cuarto, muy físico y cerrado, típico de un duelo con mucho en juego. Leo Gutiérrez se desencajó en el cierre del parcial, cometió dos faltas consecutivas para llegar a cuatro personales y Boca cerró el segmento arriba por 5 (58-53).
Peñarol no pudo cristalizar en ataque todo lo bueno que hizo en defensa. El desgaste lo cargó de faltas personales y no encontró una vía de gol que acompañe a Campazzo. El cierre, como casi todo el partido, tuvo el protagonismo decisivo de De Groat, que se encargó de enfriar cualquier reacción peñarolense.

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