Alberto recibió a Amadeo Carrizo y compartieron una charla inolvidable

El mandatario puntano estuvo cara a cara con el mejor arquero argentino de todos los tiempos y repasaron juntos los momentos más emotivos de su carrera deportiva.

 

“Si fueses presidente de Argentina, ¡cómo estaría el país!”, fueron las primeras palabras de Amadeo Carrizo al gobernador Alberto Rodríguez Saá, segundos después de haber subido al escenario del Salón Blanco de Terrazas del Portezuelo, donde conversaron por espacio de 90 minutos.

La llegada de Carrizo se da en el marco del partido final que disputarán (este sábado a las 21) Juventud y Estudiantes por la segunda edición de la Copa Xilium. Allí, el gran Amadeo dará el puntapié inicial del juego y entregará la copa al campeón.

Pero este viernes, pasadas las 19, Alberto hizo de anfitrión de una de las máximas figuras del fútbol argentino y uno de los ídolos más recordados de River Plate. Se trata de Amadeo Carrizo, un innovador en su puesto, un arquero que marcó un antes y un después en el fútbol mundial.

En el comienzo de la charla, el gobernador consultó acerca de la infancia de Carrizo, quien explicó que nació en Rufino, provincia de Santa Fe. Allídio sus primeros pasos en el mundo del fútbol: “A los 5 años noté que era arquero porque mi viejo me hacía volar de palo a palo y mi padre vio que tenía condiciones”.

“No descuidé las cualidades técnicas de un jugador de campo, porque un arquero no sóllo tiene que atajar la pelota; eso me ayudó a la hora de enfrentar a los delanteros”, explicó Amadeo, justificando el particular estilo que lo distinguió en su época y lo hizo inolvidable a lo largo de los años.

Durante el transcurso de la charla, Carrizo contó una de sus anécdotas preferidas y la más recordada por los hinchas de River. Se trata de aquella jugada en la Bombonera, frente a Norberto Madurga: “A los de Boca no les va a gustar que la cuente, pero fue un contragolpe, un pelotazo a Madurga que venía solo de frente al arco; miré al árbitro y grité ‘off side’ para distraerlo, entonces se demoró y le saqué la pelota. Me tiré un lance y salió bien”, relató, despertando el aplauso y las risas de los presentes.

A la hora de hablar de su llegada a River, donde atajó durante 23 años, Amadeo explicó que llegó a los 16 años “gracias a una cartita de recomendación de un atleta llamado Héctor Berra, que era de Rufino y en ese momento trabajaba como interventor del ferrocarril del pueblo”.

“Me probaron 20 minutos; yo pensé que me volvía a Rufino, pero me dijeron que me tenía que quedar. Al poco tiempo hice amistades con las grandes figuras de River, como Moreno, Lousteau, Pedernera, Muñoz y Labruna, quienes me aconsejaron y ayudaron mucho”, agregó.

Uno de los momentos más emotivos en la carrera de Amadeo Carrizo fue cuando batió el récord de minutos con la valla invicta, el 14 de julio de 1968 en cancha de Vélez, tras 769 minutos sin recibir goles. “Ese día, el partido se detuvo y hasta los hinchas de Vélez me felicitaron y aplaudieron por alcanzar el récord”, recordó.

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