El intenso calor, los malos hábitos de higiene personal y manipulación de los alimentos impulsaron -también este verano- el aumento significativo de niños con cuadros de diarrea y deshidratación.
Sólo en el hospital provincial de Pediatría se atendieron a 578 niños con diarrea del 11 de enero al 1 de febrero. Según precisó la directora de ese nosocomio, Norma Matilde Benítez, el 16 por ciento de las consultas atendidas en la guardia del hospital en este período fue por diarrea y esa misma causa motivó casi el 2 por ciento de las atenciones en consultorios externos. “La demanda en la guardia de nuestro hospital es siempre alta, aunque va cambiando la patología, de acuerdo a la temporada: con los primeros fríos, en marzo o abril, comienzan los problemas respiratorios y descienden los gastrointestinales que generan el aumento de las consultas cuando inicia el calor y, si hay una virosis, ya aparecen los primeros casos en octubre”, indicó Benítez. La médica pediatra detalló que del 11 de enero al 1 de febrero se atendieron 3.351 pacientes en la guardia de emergencia, de los cuales 539 presentaban cuadros diarreicos y 2.139 en consultorios externos, 39 por diarreas. No obstante, más allá de los casos estacionales, las patologías respiratorias y los traumatismos son las principales causas de consulta e internación durante todo el año en el hospital de Pediatría. Se recomienda permanecer en alerta ante las típicas diarreas infantiles y el consiguiente peligro de deshidratación de los niños, aconsejándose a los padres tomar una serie de medidas de higiene y seguridad alimentaria. Para ello, instaron a lavar bien las frutas y verduras antes de consumir, tomar agua potable, lavarse las manos antes de ingerir alimentos y cuidar la contaminación de baños y letrinas, porque generalmente las diarreas comienzan por contaminaciones fecal-orales.
Comentá la nota